Trump y los líderes republicanos sumarán fuerzas para unir al partido

«Estamos plantando las semillas» para dejar atrás la división, dice Ryan, el presidente del Congreso, tras reunirse con el magnate

La esperada reunión en la oficina del presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus, se prolongó durante tres cuartos de hora. Mr. Trump –como quiere que se le llame en los medios–, y el portavoz de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes Paul Ryan, uno de sus máximos enemigos en el seno del partido, se vieron las caras y salió un comunicado, al menos, conjunto. «El encuentro ha sido un paso positivo hacia la unidad con muchos puntos importantes en común», se pudo leer en el texto, donde se prometió trabajar juntos para unir el partido, después precisamente de que lo rompiera el ascenso dentro de la carrera republicana de Trump, votante registrado en el Partido Demócrata durante años y gran donante de los Clinton en el pasado.

Ryan, que sorprendió hace días por negarse a apoyar a Trump de forma oficial, tampoco lo apoyó explícitamente, aunque reconoció que el millonario «ha logrado más votos que ningún otro candidato republicano en la historia de nuestro país. Ryan, el tercer cargo político más importante del país, añadió que «estamos plantando las semillas» para dejar atrás la división republicana y unirnos contra Hillary Clinton, que con toda probabilidad será la candidata del Partido Demócrata. «Trump es cálido y genuino», señaló Ryan sobre el magnate.

Trump y Ryan representan los dos frentes del Partido Republicano que han luchado en los últimos meses en la arena de las elecciones primarias del grupo conservador. En los próximos días, se sabrá si han sido capaces de superar sus diferencias o están abocados al desastre. Con sus ofensas a los hispanos, las mujeres y los musulmanes, Trump –a pesar de que probablemente no piensa nada de lo que afirmó– ha violado la ortodoxia del partido en la que Ryan y el resto del «establishment» cree de manera firme. Además, el magnate ha atacado varios asuntos que el congresista de Wisconsin considera intocables como el comercio, los salarios y la libertad religiosa. Ryan, conservador respecto a sus políticas, insiste en que el Partido Republicano debe ser el partido de las ideas. Al mismo tiempo, ha defendido los recortes del programa del «Medicare» (seguridad social de los jubilados) y otros planes del Gobierno, que justamente Trump defiende, lo cual lo coloca más cerca de los demócratas que de los conservadores.

Melinda Henneberger, directora de la publicación especializada en el Congreso «Roll Call», reconoce que «no soy de las personas que descarta una victoria de Trump. Muchos demócratas piensan que van a arrasar, pero también que Clinton podría perder. Trump puede quedarse con votos de demócratas del ala de los liberales, pero también de los más conservadores», apunta Henneberger, que recuerda que cuando Trump no pronuncia insultos suena como un demócrata. «Nunca hemos tenido un candidato así que haya llegado tan lejos. No sabemos muy bien qué va a pasar porque es un camaleón. Cuando no habla de inmigración, es demócrata, tampoco va a tocar la Seguridad Social, pues tenemos que cuidar de la gente en el frente de la Sanidad. Habla de proteccionismo, y apela a los sindicatos cuando dice que va a traer los empleos (de China). Nadie sabe cómo va a luchar él sólo contra la globalización, pero esas promesas llegan al electorado», hace hincapié la experta.

En el Congreso, Ryan ha conseguido mantener su carisma y popularidad. En cambio, los congresistas le han presionado para que apoye de manera oficial con el denominado «endorsement» a Trump. Al encuentro con Ryan, se unió más tarde el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, uno de los primeros en respaldar al empresario. A su juicio, «será muy competitivo en noviembre», mes de las elecciones presidenciales.

A un solo punto de Hillary Clinton

Una última encuesta publicada este miércoles por Reuters-Ipsos plantea un nuevo escenario para la batalla electoral definitiva del 8 de noviembre. El estudio, con un margen de error de un 3%, muestra cómo Trump ha recortado la ventaja que Clinton le sacaba en las encuestas nacionales, situándose ahora tan sólo a un punto por debajo de ella. El 41% de los encuestados se decanta por la demócrata, mientras que el 40% lo hace por el republicano. Por su parte, todavía un 19% de los consultados sigue sin decidirse por su candidato favorito. Uno de los más sorprendidos por las cifras del estudio ha sido el propio Trump, quien así lo ha reconocido públicamente. No obstante, en EE UU las encuestas nacionales no son tan importantes como las que realiza cada Estado. Las de Ohio, Pensilvania y Florida, por ejemplo, donde no siempre se vota al mismo partido, se tornan fundamentales en el vaticinio.

Nunca digas nunca jamás

El republicano Paul Ryan ha sido durante los últimos meses un enemigo directo y sin complejos del polémico candidato Donald Trump. Ryan, presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, llegó a sonar como posible candidato a la nominación republicana. Sin embargo, desde ayer, Trump es más un aliado que un rival. Todo vale en política para desbancar a Hillary Clinton.