Internacional

Un año del derrumbe del puente Morandi: una tragedia que retrata las grietas de Italia

La catástrofe ejemplifica las diferencias que enfrentan a los hasta ahora socios de Gobierno, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas.

La catástrofe ejemplifica las diferencias que enfrentan a los hasta ahora socios de Gobierno, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas.

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El silencio y la emoción inundaron Génova durante el homenaje a las 43 víctimas de la tragedia del puente Morandi. A las 11:36, la ciudad se detuvo otra vez. Las sirenas, incluso las de los barcos, y las campanas en la capital de Liguria, se pusieron de luto para rendir tributo a aquellos que murieron en el desastre histórico del 14 de agosto de 2018. El barrio bajo el puente recibió ayer el abrazo de toda la ciudad e Italia a través de las más altas instituciones nacionales, que no pasan precisamente por el momento de mayor cohesión. Entre los presentes estaban el presidente de la República, Sergio Mattarella, y el primer ministro, Giuseppe Conte. Asimismo, los viceprimeros ministros Matteo Salvini y Luigi Di Maio, que rompieron la semana pasada su coalición, también se vieron las caras.

En Certosa, el barrio genovés que experimentó los efectos del desastre más de cerca, la sombra del viaducto colapsado desapareció: el último pilar fue demolido hace solo unos días. Pero el recuerdo y la cercanía a la tragedia permanecen. Familiares de las víctimas, rescatistas que trabajaron sin descanso durante días en las labores de desescombro, así como aquellos vecinos que fueron desalojados y aún no han vuelto a sus hogares, siguieron el homenaje. Cientos de personas observaron el minuto de silencio y otros siguieron la ceremonia en la pantalla gigante en el área donde se está construyendo el primer pilar del nuevo puente. Desde el área exterior, se lanzaron docenas de globos blancos al cielo, junto con las rosas rojas que cayeron en el lecho del arroyo. En el interior, frente a unas 5.000 personas, el Mattarella fue recibido con aplausos. El jefe del Estado italiano se reunió y abrazó al grupo de familiares de las víctimas. También estuvieron los líderes del grupo que gestiona «Autostrade per l’Italia» en la ceremonia, que luego tuvieron que abandonar el área a petición de los familiares de las víctimas, a quienes no gustó su presencia en el acto. «Continuaremos luchando con determinación tratando de encontrar la verdad», destacó el presidente del Comité de las Familias de las Víctimas de Morandi en la conmemoración.

Por su parte, Conte indicó que Génova era «un símbolo de la voluntad de renacer. Una ciudad que en su hora más oscura reavivó la luz y devolvió la esperanza al país. No cesaremos de invocar a la Justicia».

Pero el aire de crisis no ha dejado de soplar ni siquiera en Génova en la jornada de luto. Las distancias entre los antiguos aliados del Ejecutivo de color verde y amarillo son cada vez más claras y las tensas relaciones también se manifestaron ayer. El ministro del Interior y el líder de la Liga, Matteo Salvini, reiteró su «no» a las nuevas alianzas y la urgencia de un regreso a las urnas.

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«El 20 de agosto desafiaremos al primer ministro [Conte]. El camino principal, democrático, transparente, lineal, es el de las elecciones», explicó ayer Salvini.

Con los enfrentamientos entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y entre Salvini y Di Maio, también se evidenciaron las posiciones tan dispares que ambos mantienen sobre Autostrade per l'Italia y la revocación a la empresa concesionaria de la autopista A10 en la que se produjo el derrumbre del viaducto. «Durante un año hemos estado trabajando en la revocación», dijo Di Maio, luego alguien comenzó a tener miedo. La Liga siempre se ha opuesto a esta iniciativa».

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La réplica de Salvini no se hizo esperar: «Los que cometen errores pagan, yo no soy el juez, el ingeniero o el abogado. Son todos campos administrados por los ministros del M5E».

En resumen, la foto grupal es muy diferente a la del año pasado en Génova, cuando el recién nacido Gobierno pasaba su primer examen por el derrumbe del puente. Por un lado se vieron las ganas de establecer un trabajo coral, pero por otro comenzaron las primeras distancias con asuntos aún candentes como las concesiones a Autostrade. Por ahora, las puertas para el diálogo están cerradas. El líder de la Liga parece convencido de ir a elecciones, por lo que comienzan a gestarse nuevas parejas de baile. En el centro derecha, la Liga, Forza Italia y Hermanos de Italia ya están acompasados. Mientras que en el centro izquierda los puntos de contacto entre el Partido Democrático y el M5E aún no están claros. Si los tiempos de la crisis del Gobierno pueden alargarse, es el presidente Mattarella quien tendrá la última palabra sobre unas elecciones anticipadas. Ayer en Génova, sin embargo, Mattarella se reservó las palabras para las familias de las víctimas.