Un crucero vuelve a unir a EEUU y Cuba medio siglo después

El primer barco procedente de EE UU en 50 años apenas despierta curiosidad entre los cubanos. Por mar, tierra y aire se estrechan las relaciones entre ambos países, pero los cambios siguen tardando en llegar a la isla.

Un grupo de cubanos ondean banderas a la llegada al puerto de La Habana del «Adonia»
Un grupo de cubanos ondean banderas a la llegada al puerto de La Habana del «Adonia»

El primer barco procedente de EE UU en 50 años apenas despierta curiosidad entre los cubanos. Por mar, tierra y aire se estrechan las relaciones entre ambos países, pero los cambios siguen tardando en llegar a la isla.

El buque “Adonia” entraba por la estrecha bahía de La Habana a las 10 de la mañana hora local, como estaba previsto, para atracar en la terminal de Sierra Maestra. A bordo 704 pasajeros procedentes de Miami, tras un viaje de trece horas. En el muelle, decenas de personas alzaban sus teléfonos móviles para inmortalizar el momento: la llegada del primer crucero de Estados Unidos a la capital cubana en 50 años.

Una de las últimas embarcaciones atracó en 1977 partiendo desde Nueva Orleans. A bordo de ese lujoso MS Daphne viajaba el famoso músico americano de jazz, Dizzy Gillespie, quien en su estancia en la isla conoció al trompetista cubano Arturo Sandoval en un encuentro que influenció al jazz en ambas orillas. Con la crisis de los misiles se limitó ese trayecto. Medio siglo después, el deshielo de las relaciones diplomáticas entre ambos países, iniciada en diciembre de 2014, ha permitido dar un paso más hacia la normalización, todavía lenta y con obstáculos.

Al igual que aquel rebautizado como “Crucero del Jazz”, el Adonia también ha generado protestas de exiliados cubanos antes de zarpar contra lo que consideran un “discriminatorio” sistema de visados para los residentes en el exterior. El responsable de Movimiento Democracia, Ramón Raúl Sánchez, amenazó con convocar una protesta marítima hasta las costas de la isla si el Gobierno de Raúl Castro no elimina la exigencia de visas para las personas de origen cubano.

El presidente cubano derogó hace diez días la prohibición a los cubanos expatriados de entrar por mar –hasta ahora sólo podían por aire– ante las presiones de los cubanoamericanos y del propio secretario de Estado de EEUU a la compañía Fathom, filial de Carnival Corp, la principal firma de cruceros del mundo.

Finalmente viajaron una docena de cubanos, entre otros, Arnoldo Pérez, el consejero general de Carnival. La mitad de los asientos los ocuparon representantes de medios de comunicación. El barco hará escala en Santiago de Cuba y en Cienfuegos para regresar a Miami el 8 de mayo. Durante el recorrido, los viajeros tendrán actividades guiadas y encuentros culturales. Para viajar a Cuba los estadounidenses tienen que acogerse a alguna de las 12 categorías de motivos (religiosos, familiares, culturales, etc.). En la práctica, este requerimiento se resuelve fácilmente indicando “motivos culturales” y justificando un intercambio de experiencias con los isleños.

El levantamiento de la prohibición por parte del Gobierno castrista a los estadounidenses para viajar a la isla, promulgado a mediados de enero, formó parte de la preparación previa a la visita del presidente norteamericano, Barack Obama, a Cuba a finales de marzo. Un histórico acontecimiento cuyo esperado efecto se ha notado tan sólo en el turismo. Según datos en la isla citados por Reuters, las visitas de estadounidenses aumentaron un 77%, con 161,000 llegadas en el 2015, desde el inicio del deshielo.

Además de turistas, desde la visita de Obama han pasado por la isla los Rolling Stones y el rodaje de la saga hollywoodiense ‘Fast and Furious 8’. “Nos hemos convertido en un circo. Si la apertura de la que hablan significa prostituir a La Habana, mejor como estábamos”, se quejaba Arturo Sandoval, en frente de una de las numerosas calles del centro de la capital cortadas e invadidas por cámaras la semana pasada.

En los últimos meses han florecido los alquileres de habitaciones en hogares particulares. Ese ha sido el efecto más plausible del acercamiento a EEUU. Las colas en los bancos y las casas de cambio estatales son más largas estos días ante los rumores de una inminente unificación de la doble moneda –peso nacional (CUP) y peso convertible a dólar (CUC)–. Un proceso anunciado en enero del pasado año por Raúl Castro para el "estímulo a los sectores que producen bienes y servicios para la exportación y la sustitución de importaciones"y que todavía no se ha emprendido.

Por el contrario, el régimen castrista ha reforzado sus postulados. A mediados de abril el Partido Comunista celebró su séptimo congreso en 55 años desde el triunfo de la Revolución. Una cita donde se aprobaron varias resoluciones para perpetuar el modelo económico socialista. Anteayer, en la mítica celebración del Primero de Mayo, Día del Trabajador, la megafonía de la plaza de la Revolución volvió a insistir en el levantamiento del bloqueo comercial estadounidense a la isla y el fin de la “ocupación ilegal de la base de Guantánamo” como requisitos para normalizar las relaciones.

Como suele ocurrir cuando atraca un crucero en La Habana, las latas de cerveza se agotarán en los locales del casco viejo de la capital esa misma tarde, tal y como explica Jeffrey, un tendero cerca del Malecón. “Todo son gestos simbólicos exprés, que vienen y se van. Dejan algo de dinero, pero no cambian nada. Aquí seguimos igual”, lamenta el vendedor. A mediados del siglo pasado los cruceros a Cuba salían por 42 dólares la noche. Ahora la reserva más económica en el Adonis cuesta 1.800 dólares. Los tiempos avanzan rápidamente en el puerto de Miami, pero esos cambios se ralentizan al pisar suelo cubano, por muchos Obamas, Rolling y Vin Diesel que pasen por allí.