Turquía

Un grupo de desconocidos tirotea la Embajada de EEUU en Ankara (Turquía)

No es la primera vez que la legación estadounidense sufre un ataque parecido pero el hecho de que haya ocurrido en este momento de tensión entre los dos países echa más leña al fuego

Un reportero toma fotos de los impactos de bala en la Embajada de EEUU / Ap
Un reportero toma fotos de los impactos de bala en la Embajada de EEUU / Aplarazon

No es la primera vez que la legación estadounidense sufre un ataque parecido pero el hecho de que haya ocurrido en este momento de tensión entre los dos países echa más leña al fuego.

La embajada de Estados Unidos en Ankara fue tiroteada a primera hora de ayer por unos desconocidos que se dieron a la fuga en un vehículo. Este incidente supone un nuevo capítulo en las tensas relaciones que desde hace semanas mantienen EEUU y Turquía, y que ha provocado el desplome de la lira turca. No es la primera vez que la legación estadounidense sufre un ataque parecido pero el hecho de que haya ocurrido en este momento de tensión entre los dos países echa más leña al fuego. Si bien Washington y Ankara llevan desde el fallido golpe de Estado en de julio de 2016 en un continuo tira y afloja, las frustradas negociaciones para liberar al pastor estadounidense Andrew Brunson,encarcelado en Turquía desde hace dos años por sus presuntos vínculos con grupos terroristas. El pastor salió de prisión hace un mes y ahora está bajo arresto domiciliario en Esmirna, donde ejercía su misión evangélica. La detención de Brunson representa, para muchos, la moneda de cambio que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quiere usar para exigir la extradición del clérigo Fethullah Gülen, afincado en EEUU. Para las autoridades turcas, Gülen y los seguidores de su cofradía islamista están detrás de la asonada militar.

El presidente Donald Trump advirtió a su homologo turco de atenerse a las consecuencias si no liberaba al pastor evangelista de inmediato. Ante la pasividad de Ankara, las amenazas de Trump se han cumplido y la lira turca ha caído en picada. La tensión de las últimas semanas a raíz de las sanciones impuestas por Washington y el aumento arancelario a las importaciones de acero y aluminio turco podrían llevar a la ruptura de las relaciones entre los dos aliados de la OTAN. Turquía ha respondido con medidas similares. Este fin de semana, Erdogan dijo que desafiará a quienes “juegan” con la economía, en referencia a las medidas económicas que han llevado al desplome de la lira turca, que ha alcanzado su nivel histórico más bajo a 7,24 por dólar.

"No dimos ni daremos consentimiento a quienes intentan establecer un corredor terrorista a lo largo de nuestras fronteras. No nos rendimos ni nos rendiremos ante quienes actúan como un socio estratégico, pero nos convierten en un objetivo estratégico", dijo Erdogan ante decenas de simpatizantes.

En los últimos días, , miles de ciudadanos turcos se han corrido a las casas de Cambio para cambiar dólares y oro por liras, tal y como pidió Erdogan. Muchos simpatizantes del AKP han destruido sus iPhones para comprar móviles de otros países.

A pesar de que para Europa Erdogan no es, precisamente, santo de su devoción, Francia y Alemania han salido al rescate de la economía turca. “La UE seguirá activa en nuestra unión estratégica. Queremos ver una Turquía democrática, estable y próspera”, dijo recientemente el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, instó al gobierno turco a aceptar un programa de ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para estabilizar la lira turca.

El temor a que Turquía pueda virar hacia Oriente no es baladí. El deterioro de las relaciones con EEUU y la UE han puesto al país eurasiático en órbita con Rusia e Irán. Erdogan es consciente del desasosiego que provoca a Occidente que un socio de la OTAN flirteé con el presidente ruso, Vladimir Putin y puede seguir con sus juegos de chantajes.

Tras meses de tira y afloja, EE UU entregó al ejército turco varios de los cazas F-35 que le había encargado, después de que Turquía se sentara a negociar para la adquisición de un sistema de defensa antimisiles ruso S-400, incompatible con los estándares de la OTAN.