Una amplia victoria da a Bachelet vía libre para «transformaciones de fondo»

El presidente de Chile, Sebastián Piñera posa junto a la mandataria electa, Michelle Bachelet, hoy, lunes 16 de diciembre de 2013.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera posa junto a la mandataria electa, Michelle Bachelet, hoy, lunes 16 de diciembre de 2013.

La presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet, anunció hoy que a mediados del próximo enero informará de la composición de su gabinete ministerial, en una jornada en la que los conservadores asumieron la derrota como producto de su falta de unidad.

Apenas pudo disfrutar del triunfo, consciente de la responsabilidad de sus promesas. Y es que el nuevo mandato de la presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet, podría convertirse en un vía crucis si no concreta sus reformas por la vía rápida. Bachelet, que ya dirigió el Gobierno entre 2006 y 2010, tratará de aprovechar su triunfo frente a la candidata conservadora, Evelyn Matthei, (62% frente a 38% de los votos), para hacer cambios encaminados a corregir la desigualdad persistente en el país. La ex presidenta ha prometido llevar a cabo 50 reformas en sus primeros 100 días, una vez que asuma el poder en marzo.

A pesar de que Bachelet tendrá en teoría los votos suficientes para ejecutar gran parte de su programa de Gobierno, las posturas divergentes que existen dentro de la coalición Nueva Mayoría –antigua Concertación– anticipan que algunas reformas no tendrán necesariamente una tramitación rápida. Los 68 diputados y los 21 senadores de la coalición son mayoría simple; el problema es que no son suficientes. En consecuencia, Bachelet se verá ante el desafío de negociar con los independientes e incluso con los miembros de la Alianza, integrada por los partidos de derecha Renovación Nacional (RN) y Unión Democrática Independiente (UDI), que no sólo son contrarios a las políticas que propone, sino que además mantienen una firme disciplina partidaria.

Con un programa de reformas educativas, tributarias y de contenido social, Bachelet recibirá el 11 de marzo el mando del Gobierno de manos del conservador Sebastián Piñera, que ya ha empezado el traspaso de poderes y que ayer la visitó en su domicilio. «Chile ha decidido que es el momento de iniciar transformaciones de fondo. La victoria de esta jornada (...) es un sueño colectivo que triunfa», explicó la vencedora.

El investigador del Observatorio Electoral del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, Kenneth Bunker, explica que la única reforma que la Nueva Mayoría podrá aprobar en el Congreso sin resistencia institucional es la fiscal. «Se requiere mayoría simple para llevar adelante esta reforma», señala.

No obstante, una nueva ley tributaria sería el medio para poder financiar la reforma educativa. Y ahí es donde las cosas se complican. ¿Tiene sentido una sin la otra? «Bachelet va a ser muy criticada por hacer la reforma tributaria. Si hace una, tiene que hacer la otra; es un pack, un dos por uno», subraya el politólogo. La transformación del sistema educativo es la madre de todas las batallas. «Creo firmemente en el principio de gratuidad. Gratuidad en la educación en todos los niveles, y vamos a avanzar en gratuidad entendiendo que la educación es un derecho y no un negocio», afirmó Bachelet.

Además, la presidenta electa, que anunciará su Gabinete a mediados de enero, dijo ayer que habrá una nueva Constitución «nacida en democracia que asegure derecho y que se transforme en el nuevo pacto social y renovado que Chile necesita». La actual se heredó de la dictadura de Pinochet. Esta propuesta fue el corazón de su campaña y busca acabar con un sistema que impide la participación de otras fuerzas electorales en el Congreso, así como realizar cambios institucionales clave. Pero las posibilidades de que la reforma constitucional sea a través del Poder Legislativo son casi nulas.

Ahora, el viento sopla a favor en Chile, pero la tarea es épica. «Están las condiciones económicas, sociales y políticas, ahora es el momento, Chile, por fin ahora es el momento», afirmó Bachelet tras la victoria. «Tenemos la fuerza ciudadana, la voluntad y la unidad. Es tiempo de combatir la desigualdad juntos». Por si acaso, ahí estarán los grupos sociales, para recordárselo.