Una convención para edulcorar al intragable Trump

Los republicanos arrancan su gran cita sin la presencia de los pesos pesados del partido

Últimos retoques en el estadio que acoge la convención republicana en Ohio
Últimos retoques en el estadio que acoge la convención republicana en Ohio

Los dirigentes más importantes del Partido Republicano se han negado a acudir a la convención que arranca hoy en Cleveland, la que se supone que es la gran fiesta política de la formación, en la que se coronará a su candidato a la Casa Blanca, Donald Trump. Se echará de menos a senadores como Kelly Ayotte y John McCain. Tampoco asistirá el anterior candidato republicano en 2012, Mitt Romney, ni el gobernador de Ohio –anfitrión de la fiesta–, John Kasich, contrincante de Trump en las elecciones primarias.

Los dos últimos presidentes republicanos, George W. Bush y su padre George H. W. Bush, tampoco asistirán. Las visibles ausencias son una manifestación más del descontento que Trump ha suscitado en amplios sectores del partido. No gustan muchos de sus mensajes tan agresivos e irreverentes ni su estilo populista, que ha alejado a la minoría hispana y parte del electorado femenino. Por ello, uno de los objetivos prioritarios de la maquinaria republicana es edulcorar la imagen del magnate y convertirlo en alguien presidenciable, que inspira seguridad y es capaz de ponerse al frente de un país que pasa por ser la gran potencia mundial.

Trump ha sido el candidato republicano que más votos ha recibido a lo largo del proceso de primarias en la historia reciente. Sin embargo, es también uno de los que menores índices de aprobación presenta. El magnate batió esa marca pese a sus insultos (como tildar de «repugnante» a la Prensa), sus provocaciones (se metió hasta con el Papa Francisco) y sus ideas radicales (como su propuesta de prohibir la entrada de musulmanes en EE UU para combatir el terrorismo).

Su contrincante demócrata, Hillary Clinton, también muestra bajos índices de aceptación entre el electorado, pero los sondeos la dan como hipotética vencedora en noviembre. La última encuesta, difundida ayer por «The Wall Street Journal» y la cadena NBC, otorga a Clinton un 46 % de apoyo electoral frente al 41% de Trump.

«Creo que cuando la gente llegue a conocer a la persona que nosotros hemos conocido, le va a ayudar de cara a las elecciones», dijo Reince Priebus, dirigente del Partido Republicano a «The Washington Post». «Creo que la gente quiere que le guste. Están intrigados por él e interesados. Si él logra convertirse en alguien simpático, será imparable», añadió.

El próximo jueves, último día de la convención, Trump aceptará la nominación de su partido. Y allí estará rodeado de su familia para ofrecer, precisamente, esa imagen de seguridad y confianza que tanto desean los estrategas del partido. Los hijos de Trump y su mujer, la modelo y empresaria Melania, tendrán un lugar especial en el gran espectáculo de la convención. Entre los empresarios que le arroparán figura el fundador de PayPal, Peter Thiel –el primer gay reconocido que pronuncia un discurso en una convención republicana–. Y eso a pesar de que el candidato de Trump a la Vicepresidencia, el gobernador de Indiana, Mike Pence, ha firmado una ley contra la comunidad homosexual.

Fuera del estadio donde se celebrará la convención se han levantado barricadas de cemento y vallas de metal de más de dos metros de altura. Agentes de Policía y guardias de seguridad privada ocuparán prácticamente las esquinas de cada calle del casco viejo de Cleveland. El movimiento «Black Lives Matter» (las vidas negras importan, en inglés) –que está en el epicentro de las tensiones raciales que se han vivido en los últimos días en el país– ha confirmado que no formarán parte de los grupos que se manifestarán contra el candidato republicano.

Los trabajadores se han empleado a fondo durante el fin de semana para terminar de formar el perímetro de seguridad que separe a los manifestantes de los delegados y los asistentes a la convención, donde Trump debe ser ratificado para convertirse en el candidato oficial del partido a la Casa Blanca. Pese a todo, cualquier cosa se puede esperar de la convención más atípica de las elecciones primarias más imprevistas del Partido Republicano.