Un restaurante de restaurantes

Gerard Subirats es consejero delegado y vicepresidente de SB Group, uno de los principales inversores de El Nacional
Gerard Subirats es consejero delegado y vicepresidente de SB Group, uno de los principales inversores de El Nacional

Se encuentra ubicado en un espacio espectacular, se trata de 3.500 metros cuadrados dedicados íntegramente a la restauración, una imponente sala de arquitectura modernista del siglo XIX que conserva los techos de volta catalana y su estructura metálica de pilares. Pero la gran particularidad de El Nacional no es simplemente su ubicación, sino el concepto de restauración que desarrolla, basado en un multiespacio gastronómico creado a partir de un único punto de vista como es el de la expresión de las recetas tradicionales de la Península Ibérica.

«Se trata de un restaurante multiformato, con cuatro barras y cuatro restaurantes», cada uno de los cuales tiene una oferta gastronómica diferenciada, explica Gerard Subirats, consejero delegado y vicepresidente de SB Grup -uno de los principales inversores de El Nacional-, quien asegura que «no existe nada igual». Así pues, este restaurante cuenta con con cuatro espaciios gastronómicos diferentes, aunque todos ellos se rigen por los mismo parámetros y comparten una misma filosofía. «Nuestro objetivo es el de recuperar los platos clásicos de gran tamaño para compartir, algo que se había perdido», señala Subirats.

Por un lado, el comensal puede optar por la Brasería, especializada en carnes y cuya preparación estrella es la brasa, aunque también cuenta con un horno de leño y plancha. En este espacio destaca la vitrina de maduración, donde se expone el producto que después será cocinado al momento y a la vista del cliente. Su carta consta además de otras propuestas culinarias alternativas a la carne, pero si el comensal lo que está buscando es una oferta más marinera, entonces lo suyo es la Llotja, especializada en pescado elaborado al horno, la brasa, plancha o vapor.

Además, El Nacional cuenta con otros dos espacios más inormales como son La Paradeta, un restaurante rápido delicatessen, y La Tapería, en la que se pueden degustar las tapas frías de la crta y otras calientes, que salen continuamente de cocina y que se subastan al estilo malagueño entre los clientes. Además, esta multipropuesta gastronómica se complementa con la oferta de sus tres barras centrales: la cervecería, en la que se marida la cerveza con la vermutería; la barra de vinos acompañados con quesos y jamón; y la de cava y ostras, mariscos, atún y caviar. Por último, la cocktelería, con los salazones y quesos, remata la variedad de El Nacional, el mayor espacio de restauración de España.

Y acorde con esta variedad gastronómica, la oferta del establecimiento es apta para todos los bolsillos en función del espacio por el que se opte, cada uno de los cuales, además, consta de ciertos rasgos decorativos que particularizan el ambiente. «El restaurante sigue una línea decorativa común, pero además se interpreta cada espacio con una decoración específica», explica Subirats, quien revela que desde su inauguración en noviembre de de 2014, ha pasado una media de 100.000 comensales mensuales por El Nacional.