Harry, el príncipe que le pidió matrimonio a Meghan Markle de rodillas

La pareja, que se conoció en una cita a ciegas organizada por una amiga, hizo oficial ayer su compromiso de boda, que tendrá lugar en primavera.

Harry y Meghan Markle

La pareja, que se conoció en una cita a ciegas organizada por una amiga, hizo oficial ayer su compromiso de boda, que tendrá lugar en primavera.

Como lo leen. Él se puso de rodillas y ella ni siquiera le dejó terminar la frase. Se abrazaron y finalmente le pudo entregar el anillo. Así fue como el príncipe Enrique pidió a la actriz Meghan Markle que se convirtiera en su mujer. Fue la propia pareja quien describió el momento «tan romántico» durante la entrevista que concedieron a la BBC, después de que Clarence House anunciara ayer el compromiso del hijo menor de la desaparecida Diana con la actriz estadounidense, divorciada y de madre afroamericana. Los últimos días, las especulaciones no habían cesado y ya durante el fin de semana la prensa local advertía que el anuncio iba a ser inminente. Y así fue. A primera hora de la mañana, siguiendo la tradición, el paje real ataviado con toda la parafernalia, leía el comunicado a las puertas del Palacio de Buckingham.

Durante años, el príncipe Enrique, de 33 años, uno de los miembros más queridos de la familia real, había cultivado una imagen de mujeriego y rebelde sin causa, pero finalmente pasará por el altar con la intérprete, de 36 años, la próxima primavera, en una fecha aún por determinar.

El heredero, que tras el nacimiento del tercer hijo de los duques de Cambridge el próximo abril pasará a ser el sexto en la línea de sucesión, explicaba ayer que se enamoró de Meghan «increíblemente rápido». «Las estrellas estaban alineadas», aseguraba a la cadena pública. En ningún momento se soltaron las manos. La imagen recordaba a la que en su día ofrecieron su hermano mayor, el príncipe Guillermo, y Catalina. La gran diferencia, sin embargo, es que frente a la timidez que mostró entonces la que es hoy duquesa de Cambridge, Meghan se mostró relajada ante las cámaras, segura de sí misma y muy natural. Su carrera como actriz le ha curtido ante los focos, aunque sus intervenciones a partir de ahora como miembro de la familia real serán muy distintas.

La pareja contó que se conoció hace año y medio en una cita a ciegas preparada por una amiga en común. Ninguno de los dos sabía mucho del otro y eso facilitó que surgiera la magia. «Supe que era ella desde el primer momento en que la vi. Todo era perfecto», aseguró el príncipe. A las tres o cuatro semanas, él la convenció para que le acompañara a Botswana: «Acampamos bajo las estrellas, estuvimos juntos durante cinco días y fue absolutamente fantástico».

pedida de mano

Durante algunos meses consiguieron mantener el romance en secreto, pero cuando saltó a la Prensa comenzó un acoso que llevó a la Casa Real a publicar un comunicado donde Enrique confirmaba la relación y pedía respeto para su pareja. La atención mediática les obligó a llevar el noviazgo de puertas para dentro manteniendo la mayoría de las citas en Nottingham Cottage, el apartamento que el príncipe tiene en el Palacio de Kesington y donde el matrimonio vivirá después de la boda.

Fue precisamente allí donde tuvo lugar la pedida de mano mientras cocinaban pollo asado. «A ella le cogió por sorpresa. Me dijo “¿Puedo decir que sí?”. Luego nos abrazamos, pero yo seguía con el anillo en la mano, hasta que le dije: “¿Puedo dartelo ya?”. Fue un momento realmente hermoso. Solo nosotros dos», explicó. La alianza lleva dos diamantes que pertenecieron a Diana. «Estoy seguro que serían buenas amigas», aseguró el príncipe en recuerdo a su madre.

Meghan tendrá que dejar su carrera como actriz y su trabajo se centrará a partir de ahora en la labor humanitaria en la que ya lleva años inmersa colaborando con diferentes ONGs. Según expertos en realeza, el perfil de Meghan aporta un aire de modernidad a la Casa Real británica, que ya tuvo que readaptarse cuando Guillermo, heredero al trono, se casó con una mujer sin sangre azul. Meghan no solo es una mujer ajena hasta ahora a la corona, sino que además es americana y divorciada, características que no son nuevas en palacio. Eduardo VIII tuvo que abdicar para poder casarse con la socialité Wallis Simpson. Isabel II, de hecho, nunca se habría convertido en reina si no hubiese sido por aquella decisión. Pero mucho ha llovido en los últimos 81 años.

En una jornada gris, la pareja se dejó fotografiar por primera vez como prometidos en los jardines del Palacio de Kensington. En virtud de la Ley de Sucesión de la Corona de 2013, el príncipe, al ser actualmente quinto en la línea de sucesión, debía pedirle permiso para casarse a su abuela, jefa de Estado, quien a través de un comunicado, dijo estar «encantada» con la noticia, al igual que los padres de Meghan y Guillermo y Kate. Tras la boda, la actriz llevará el título de Su Alteza Real y se espera que la reina Isabel II le conceda a su nieto algún título nobiliario, que compartirá con su futura esposa.