Carlos Latre: «Conseguí quitarme 35 kilos que me sobraban»

Es el mejor imitador de este país. Lleva 15 años arrancándonos una sonrisa de una forma u otra y ahora lo celebra con un nuevo espectáculo, «15 años no es nada». Se siente como al principio, con muchas ganas y energía para hacernos disfrutar encima de un escenario. La radio fue su trampolín de salida y ahora tiene en su repertorio un total de 500 personajes, aunque cuando llega a casa, los deja a todos dormidos y se reafirma más en sí mismo. Da igual la radio, la televisión, el teatro... Carlos Latre nos ha robado el corazón con esa frescura y ese sentido del humor que le caracterizan.

–Dicen que «15 años no es nada»... Cuéntame cómo pasan...

–Como dice el tango... le quité cinco años a Gardel para contar que a pesar de que llevo 15 años en la profesión tanto en televisión como radio, teatro, programas de todo tipo como «Crónicas Marcianas», idas y venidas, éxitos y fracasos, el mundo del teatro me atrapó. He tenido la oportunidad de hacer dos «shows», uno de ellos «Yes, we Spain» y ahora con esta gira que nos está llevando por toda España y que me está dando muchas alegrías, con más de un millón de espectadores en menos de un año.

–En este espectáculo llegas a imitar a 150 personajes... ¿En algún momento te has metido tanto en el papel que has creído ser uno de ellos?

–(Ríe) ¡No! Me intento meter mucho en la piel de cada uno de los personajes, incluso en el alma, en la forma de pensar... El hecho de hacer tantas personalidades te reafirma más en ti mismo y hace que quieras mostrar más quién eres y cómo eres cuando no los estás recreando. Me apasiona imitar, es una manera de ser un poco psicólogo, pero me gusta ser yo mismo y seguir buscándome.

–¿Cuántos seguidores tienes en Twitter?

–Vamos camino del millón de seguidores si tengo en cuenta todas mis redes sociales. En Twitter tengo 900.000. La verdad es que recibo mucho cariño.

–¿Echas de menos esos momentos de radio con Carlos Herrera?

–Lo echo de menos porque estar al lado de Carlos es un lujo, me ha tratado como a uno más de la familia. Es más, él siempre me presenta como su sobrino. Pero estoy muy bien ahora con Juan Ramón Lucas, que también me ofrece todo su cariño, me ha recibido con los brazos abiertos y no sé qué pasará con mi vida en un futuro...

–¿Cómo percibes la televisión actualmente?

–Creo que siempre ha estado bien. Desde que está la televisión digital y hay tantas plataformas está cambiando los hábitos de consumirla. La irrupción de internet va a hacer que la televisión sea más a la carta.

–¿El resultado de estas elecciones marcará un antes y un después en la política española?

–Lo que hace es amplificar el abanico de posibilidades. El bipartidismo al que estábamos acostumbrados como tal ha muerto y es interesante que haya otro tipo de voces. Estas elecciones han servido para poner las pilas a los políticos.

–¿Algún personaje al que jamás imitarías?

–No, nunca no imitaría a nadie. Creo que todo el mundo es susceptible de ser imitado, que todo el mundo tiene una forma de hablar, de andar, de gestualizar, de moverse, etc.

–¿En qué momento decides dedicarte al mundo de la imitación?

–Creo que fue en la radio. Empecé por casualidad en el sector de la comunicación y cuando vi que los invitados decían «este chico lo hace diferente, se mete mucho en el papel, parece que ni nos mire» pensé que era algo más potente de lo que creía.

–¿Usas cremas hidratantes a diario?

–Claro, las utilizo muchísimo porque siempre estoy maquillándome. Llevo a mis espaldas más de 7.000 horas de maquillaje con lo cual es obligado cuidarse la piel desde el principio.

–¿Cómo conseguiste quitarse esos kilitos de más?

–Pues mira, tenía 35 kilos que me sobraban. Me los quité por salud, porque me vi en un vídeo unos andares de persona obesa y yo no quería estar así, sobre todo porque cuando entré en el teatro requería de una movilidad y que yo no podía hacer. Me dolían las rodillas. No me importa el volumen sino que todo esté bien físicamente y por dentro.

–¿Cómo compaginas tu trabajo con la faceta de papá?

–Mi hija Candela al final forma parte de mi profesión porque viaja conmigo y está en los hoteles. Le encanta el «show» y el teatro, lo disfruta muchísimo. Intento sacar tiempo libre de donde no lo tengo para la familia y los amigos, que es al final es lo que te da la vida.

–¿Acostumbras a contarle cuentos a tu hija antes de dormir?

–Ahora ya no tanto, pero cuando era más pequeña le hacía todas las voces de los personajes de los cuentos: el príncipe, la princesa, el dragón, Mickey, Goofy... yo era el recreador de todas las voces y claro, no había manera de dormirse, siempre quería más cuentos (ríe).

–¿Qué trucos usa un imitador para conquistar?

–Me baso en la normalidad, en la simpatía, en ser como uno es y mostrate sin miedo y sin tapujos. Creo que a través del humor se puede conseguir todo. Para una mujer lo más importante es que la quieran y que la hagan reír.

–¿Dónde está el público más agradecido?

–En el País Vasco, en Bilbao, en Galicia y en Canarias. Son muy efusivos y maravillosos. En Bilbao aplauden muy fuerte y se ríen muy fuerte. Madrid es una amalgama de muchos públicos, en Valencia también les gusta mucho aplaudir.

–¿Qué quieres ser de mayor?

–Siempre digo que de mayor quiero ser feliz y tener unos viñedos y tomarme una copa de vino al atardecer en el porche de mi casa.