Cuando despertamos, Rociíto ya estaba aquí

Con Carolina de Mónaco a la cabeza, la realeza reclamaba un lugar privilegiado en la prensa rosa, pero también actrices y cantantes –desde Victoria Abril a Miguel Bosé– ocupaban las portadas de las revistas. Algunos, como la hija de Rocío Jurado, siguen ahí cuatro décadas después.

El noviazgo de Carolina de Mónaco y Philippe Junot se hizo público en 1977
El noviazgo de Carolina de Mónaco y Philippe Junot se hizo público en 1977

Con Carolina de Mónaco a la cabeza, la realeza reclamaba un lugar privilegiado en la prensa rosa, pero también actrices y cantantes –desde Victoria Abril a Miguel Bosé– ocupaban las portadas de las revistas. Algunos, como la hija de Rocío Jurado, siguen ahí cuatro décadas después.

Soy hija de la democracia y, como tal, mis primeros destellos de memoria colectiva fueron la muerte de Franco y la esperanza en la figura de Adolfo Suárez. Pero más allá de lo político, en el ámbito del «corazón», España contaba con una aristocracia –que con el aperturismo vino a llamarse «jet-set»–, pero estaba falta de glamour. Exento de ello aún en aquel 1977, nos interesaba más lo de fuera que lo de dentro, a pesar de que, como decía el historiador José Altabella, «el interés en la publicación de las relaciones privadas tiene constancia escrita desde la antigüedad», y Rocío Jurado, Victoria Abril, las bodas de futbolistas como Santillana o Miguel Bosé eran portada de revistas del corazón, entonces menos brillantes en la calidad de su papel, más sepias y aún entendidas como prensa femenina.

En ese gusto y admiración por lo extranjero, el objetivo «rosa» estaba puesto en Mónaco. Carolina de Mónaco era la reina del corazón, y lo seguiría siendo a día de hoy si el amor volviera a llamar a su puerta, como también lo era y lo es otra foránea, Isabel Preysler, que vino a adornar nuestras vidas desde su boda con el más internacional de nuestros cantantes. Son cosas que no han cambiado, pese a la diversificación y el pelaje de los famosos actuales, como tampoco que la revista «¡Hola!» fuera la dueña, por poderío económico y por el prestigio e interés social de sus personajes, de las exclusivas más adineradas. A ella acudió en esos años ya democráticos Jimmy Giménez Arnau para vender su boda con una nieta del dictador, Merry Martínez-Bordiú; Isabel Preysler para recompensar su divorcio de Julio Iglesias en 1978 y Carmen Martínez-Bordiú en cada uno de los cambiantes estados del matrimonio con el duque de Cádiz.

Carolina y Junot

Aquel 1977 descubrimos el noviazgo de Carolina de Mónaco con Philippe Junot, al que rápidamente catalogamos de «playboy», y descubrimos que podría haber estado casado antes. No se hablaba de otra cosa. ¡Qué disgusto para nuestra adorada Grace Kelly! Y, claro, el tiempo nos daría la razón, sólo duraron dos años. En ese abril Rocío Jurado y Pedro Carrasco celebraban su felicidad con el nacimiento de su única hija, pese a que declaraban que por lo menos tendrían «dos más», querían «una familia numerosa». Ese deseo no se cumplió, pero cuarenta años después Rociíto sigue apareciendo en las portadas las revistas, ya sea por su boda con Fidel Albiac o por sus continuos desacuerdos con sus hermanos e hijos. Un mes antes, Carmen Ordóñez y Paquirri bautizaban a su segundo retoño, Cayetano, que había nacido en enero. Pero, sin duda, a nivel nacional, las revistas se volcaron con la investidura en Covadonga del Príncipe de Asturias. Con nueve años, Don Felipe ya era el favorito de las publicaciones para expresar el cariño hacia la Casa Real. Todos sus gestos, ya que el recelo de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía era menor en cuanto a la exposición pública de sus hijos, eran recogidos por las revistas del corazón, como el golpe que ese verano se dio en la cabeza con el mástil de un velero y por el que tuvo que ser atendido. «Gran susto en Mallorca», llevaba en su portada «Diez Minutos».

Sin duda, la boda más sonada fue la de Palomo Linares y Marina Danko. Los reportajes fueron más allá, con la luna de miel en Mallorca, de la que los paparazzi (que ya existían en esos tiempos precoces de la democracia) atestiguan que «la pareja no salió de la suit en los dos primeros días». Meses más tarde, el matrimonio sería nuevamente portada por la cornada que habría llevado al torero «al borde de la muerte». En el mundo de la canción, amén de Julio Iglesias, para el público más joven de las revistas del corazón Miguel Bosé era el más ansiado. Entre tantas bodas, bautizos y comuniones, fue descorazonadora la portada que le dedicó «Lecturas»: «Miguel Bosé: Nunca me casaré. Estoy fatal de amores y no creo en el matrimonio». Premonitoria. Y han pasado 40 años.