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De Froilán a Felipe

El hijo de Doña Elena ha regresado de Estados Unidos, a donde tendrá que volver. Puede que aproveche estos días para sacarse el carné de conducir.. Queda un mes para la fiesta de su 18 cumpleaños y ya se le ha visto con la «otra» Familia Real. Disfrutó de los toros con su madre y su abuelo

El hijo de Doña Elena ha regresado de Estados Unidos, a donde tendrá que volver. Puede que aproveche estos días para sacarse el carné de conducir.

Ha vuelto. Pero es sólo temporal. El anteriormente conocido como Froilán –le molesta que le llamen así pese a que fuera su abuelo el Rey emérito el que primase ese nombre sobre sus dos anteriores– ha regresado a España como Felipe. Se le ve más fornido. En tierras americanas ha dado el estirón. Está a menos de una cabeza de sobrepasar a su madre, pero sigue teniendo aún el rostro aniñado. A punto de cumplir 18 años –sólo le queda un mes–, se percibe que su estancia en el internado ha dado los frutos esperados. Se aprecia ya un joven más sensato y menos inquieto.

Ya lo avisamos hace un par de GTS, si Felipe Marichalar no se unía a los planes colectivos que hacen el Rey Juan Carlos, la infanta Elena y su hija Victoria Federica, era porque aún no había regresado a Madrid. Cuando veíamos a los tres miembros de la familia Borbón acudir juntos a la Feria de San Isidro en la plaza de Las Ventas en Madrid, a Felipe aún le quedaban unas semanas para rematar su año escolar en Estados Unidos y además, sacarlo con nota. Pero una vez aquí lo primero que ha hecho es reunirse con su pequeña familia. Tanto él como su hermana comparten las mismas aficiones de su madre y de su abuelo y los cuatro se entienden a la perfección.

El nieto mayor de Don Juan Carlos ya espera, ilusionado, su fiesta de cumpleaños –el 17 de julio– que celebrará, por supuesto, con su familia, y con su cuadrilla de amigos, dentro de unas semanas. Su madre recibió como regalo un coche al alcanzar la mayoría de edad. Él, seguro que prefiere una moto.

Posiblemente, como recompensa a su buen comportamiento escolar, le veamos pronto al volante de un coche, aunque en Estados Unidos habiendo tenido la opción de sacarse el carné de conducir con más facilidad que en España e incluso, sin necesidad de tener la mayoría de edad, no ha aprovechado para sacarlo por falta de tiempo. Así que, estos días de descanso mientras sus amigos aún están terminando las clases, podría ser un buen momento de ir preparándose para usar el pequeño Mini de la Infanta.

La mayoría de edad del nieto mayor del Rey emérito no supondrá un fasto público, lo previsible es que se reduzca a una celebración familiar y luego, con algunos primos, el par de amigos que le quedan del San Patricio y los del colegio del Pilar, hará una celebración más acorde con su edad.

Ningún amigo del colegio americano ha venido con él, aunque es posible que en verano, cuando se encuentre disfrutando de las vacaciones con su madre y con su hermana en Mallorca –ellos tienen su propia vivienda independiente dentro del complejo de Marivent– venga alguno a pasar unos días.

Navegar es otro deporte que une a todos los Borbón y este año se celebra la edición 35 de la Copa del Rey de vela, un momento magnífico para seguir la tradición náutica y quién sabe si enrolarse en alguna de las tripulaciones. A Felipe Juan Froilán, conocimientos y experiencia no le faltan.

Experiencia deportiva que también ha demostrado en el internado estadounidense. De ahí que se le vea más robusto y fibroso. El deporte ayuda a la disciplina y a él no le ha costado hacer abdominales y correr de fondo para fortalecer su musculatura para jugar al baloncesto, al fútbol y al tenis.

Dado el buen resultado obtenido, lo previsible es que Felipe Juan Froilán regrese a Estados Unidos a completar el curso escolar que aún le queda para pensar en qué universidad hará su formación superior.

Al joven las letras no se le dan mal, se pelea con las matemáticas y se defiende, como le ocurre a los chicos de su generación, con la tecnología. Quién sabe si en un futuro, como Don Felipe hiciese con su primo hermano, Pablo de Grecia, Felipe Marichalar decida estudiar en la misma universidad que su primo Juan Urdangarín y compartir piso de estudiantes. Al fin y al cabo, los dos tienen una estupenda relación y ambos están a punto de decidir qué carrera estudiarán.

ALÉRGICO A LOS CABALLOS


E INTOLERANTE A LOS FRUTOS SECOS

A la infanta Elena es usual verla montando a caballo. Afición esta que no comparte con su primogético, pero no porque a éste no le guste, sino porque es alérgico al pelo de los equinos. Y no es la única que le causa algún que otro problema. También pacede intolerancia a los frutos secos. Hace un par de años, durante un Campeonato de Tenis en la Caja Mágica, aprovechando que Jaime de Marichalar prefería estar en el comedor cenando que no en las pistas viendo jugar tenis, un deporte que al joven le entusiasma, Felipe se empeñó en cenar un plato de pasta que habían aderezado con frutos secos y comenzó a sentirse mal. La pasta tenía cacahuetes y Jaime, al principio, no quería hacerle caso dado la tendencia revoltosa de Felipe, y lo achacaba a que quería irse a ver tenis, viendo el malestar que le empezaba a crear a su hijo la intolerancia a los frutos secos, no tuvo más remedio que centrarse en él y regresar a Madrid.