El mes de las bodas empieza con la de Fonsi Nieto

Además del enlace civil del DJ y Marta Castro, que se celebra hoy, en Madrid y Barcelona han tenido lugar las Bridal Weeks.

Además del enlace civil del DJ y Marta Castro, que se celebra hoy, en Madrid y Barcelona han tenido lugar las Bridal Weeks.

El mes de las novias no puede empezar mejor que con la boda ibicenca de Fonsi Nieto. Fue menos tumultuosa de lo previsto. Doscientos en vez de quinientos asistentes animando este «puente» festivo. Inauguración estival pese al tiempo lluvioso y frío que jorobó la escapada del llamado mes de las novias. De ellas hemos tenido anticipo primero en los nada espectaculares desfiles madrileños, para los que Carmena amadrinó el amor cediendo los venteados pasillos bajos del Ayuntamiento. Siguió Barcelona, que remató la semana con el desfile de Pronovias donde su dueño, Tito Palazzi, estrenaba soltería. Triste ruptura de una pareja que parecía un modelo de amor eterno. Vana ilusión que ya no queda ni en los velos; como en los trajes de Rosa Clará, rompedores, con espaldas desnudas y sin velo, antaño símbolo de ilusión casamentera. Como los tiempos cambiaron, la diseñadora pone la fastuosidad de otras épocas en faldas multicapas donde el tul, afortunadamente, crea lo vaporoso. Al menos eso con realzadoras cenefas plateadas que enmarcan los hombros y escotes. Pero también insiste en la silueta sirena, una novedad, porque fijada está la imagen de la ilusionada camino del altar envuelta en el frufú de tules largos de esta firma. Se trata de vestidos que luego pueden servir como trajes de fiesta, como en su día hicieron Alba Carrillo –que Fonsi prefiere no recordar, así me lo dijo– y Paula Echevarría que el día 6, con un modelo de Clará, verá tomar la Primera Comunión a su hija Daniella. Parece ser la fecha elegida para aclararnos el sinvivir de si deja o no a Bustamante, muy enfadado, como siempre, en sus últimas y desahogadoras apariciones.

Contraste de parejas formaron en el desfile el octogenario marqués de Griñón, inédito en pasarelas, y el treinteañero Fonsi. Fue una ocasión óptima para el repaso, la observación y el pesque. Todas pendientes de pillar sus diferencias. Así lo hizo lo más destacado del «front row» –prefiero llamarle la tradicional primera fila– con presidencia excepcional: allí estaban las esposas mas significadas del Barça, encabezadas por Antonella Rocuzzo de Messi cual capitana luciendo un pijama azul salpicado de pedrería. Clónicas como sus parejas en el campo: idéntica melena larga de extremos rizados resultado de llamativos postizos, salvo en el caso de la más rubia, Elena Galera de Busquets. Sólo era liso el melenón hasta el pecho de Antonella. Destacó el lamé plisado, quizá excesivo para media tarde, de Núria Cunillera, novia de Xavi. Formaban equipo igual que sus chicos y admiraron los vestidos más que los escogieron, ya superado el «sí, quiero». Se saben observadas, van de estrellas y prepotentes, descarado objeto del deseo buñueliano, manera admiradora de tomar contacto con lo adorado por los futbolistas culés.

Otro atractivo entre pase y pase, Rosa Clará marca elegancia en cualquiera de las propuestas. Magnífico lo chic del gran día con Melissa Jiménez de Bartrá en sentado enfrentamiento con el aristócrata, que tenía a Esther Doña embobada al punto de poner la mano sobre el muslazo marquesal de piernas cruzadas, algo de antiprotocolario. Vade retro, el descuidado cariño hizo chirriar los modales sociales donde el aristócrata es ejemplo superviviente de clase y hasta de insistencia maridadora. Lo recordaban añadiendo pelos y señales: primera boda con la siempre airada Jeannine Giraud, que después fue pareja de Ramón Mendoza y tras veinte años juntos se lo quitó Naty Abascal creyendo que el presi merengue era el hombre de su vida. Jeannine es madre de Manolo y Sandra, tan entregados al cultivo olivarero mientras su padre presumía de sus magníficos vinos.

Llegó a ellos de carambola y su tinto Marqués de Griñón se vende mundo adelante, algo que no ocurre con la mayoría de Riojas o su ya superador Ribera del Duero. Hubo para todas sus ex de apacible Barba Azul: A Jeannine le siguió la impar Isabel Preysler que reconoce aquello como «bastante aburrido» pese a haberse convertido temporalmente en Grande de España, como si ella no lo fuese ya por méritos ganados con, digamos, el sudor de su frente. Y hasta ahora remata la plácida Fátima de la Cierva, con la que tuvo otros dos hijos. No lo veo recasado, ya es perro viejo y le basta con la dedicación de Esther, que vistió una túnica gris corta de Rosa Clará bordada en azabaches. «Me da mucha paz, es una mujer estupenda», magnificó consciente de que no tiene el pedigrí social de sus anteriores esposas. Ni falta que le hace, lo añade él con una ilusión de enamorado digna de envidia.