El niño que le robó el corazón a Eva Longoria

Adrián Martín, que padece hidrocefalia, animó la gala Global Gift en Madrid.

Eva Longoria

Adrián Martín, que padece hidrocefalia, animó la gala Global Gift en Madrid.

Alquilar el patio acristalado del Palacio de Comunicaciones, sede del Ayuntamiento de Madrid, cuesta 35.000 euros, pero a Eva Longoria y a María Bravo, responsables de la gala Global Gift, se lo cedieron gratis, excepto por los 10.000 euros que suponen los gastos. A pesar del generoso gesto, ningún responsable municipal de Podemos o sus confluencias estuvo presente la noche del sábado en el evento. Quizá la alcaldesa o sus ediles estaban viendo el Barça-Madrid. Eso mismo le pasó a Bertín Osborne, que se llevó una televisión al palacio de Cibeles y hasta que no terminó no salió a cantar.

El respetable público formado por 314 comensales repartidos en 23 mesas redondas cenaba la remolacha de Adolfo Muñoz, la pularda de Mario Sandoval y el huevo poché de Diego Guerrero. Escasearon los millonarios; Pedro Ballvé y poco más, porque en un principio se esperaba la asistencia de unos iraníes, unos ingleses y unos rusos muy ricos que venían en sus aviones privados, pero nunca llegaron, igual que Melanie Griffith, que debería haber recogido un premio, pero le vino mejor hacerlo en París.

A pesar de las dificultades, el espacio se llenó, recaudó dinerito para cuatro ONG, se cenó y se escuchó la buena música de Pitingo y la del niño Adrián Martín, que, junto a su hermana Sonia, nos pusieron los pelos como escarpias. Longoria estaba arrebatada y sentada en el suelo escuchándole. Horas antes el niño ya le había dicho: «Eva, qué guapa eres. ¿Te quieres casar conmigo?»; y su novio, el mexicano José Bastón, presidente de televisión y contenidos del grupo Televisa, que la acompañaba, sonrió, porque ya se había adelantado a Adrián, pidiéndole matrimonio en Dubái con un anillo de rubí tamaño judión de La Granja. Eso sí, Bastón, además de rico, es generoso, porque hizo la puja más alta de la noche: 30.000 euros por un retrato de su prometida pintado por el marbellí Adrián Torres. La pareja acababa de llegar de Roma, donde pudieron saludar al mismísimo Papa. Del Vaticano, a la suite presidencial del Santo Mauro.

Un concierto emotivo

Las mujeres protagonistas se decantaron por los trajes de Rosa Clará. María Bravo en azul y azabache y el de Fabiola Martínez en rojo y azabache. La noche estuvo muy bien, se consiguió reunir 8.000 euros por un estupendo abrigo con capucha de Elena Benarroch y por vivir la experiencia de cenar con Eva Longoria durante el Festival de Cannes por 18.000 euros. Sin dudarlo, lo más emotivo de la noche fue escuchar a Adrián Martín, al que la hidrocefalia que padece no le impide cantar. Ha conseguido que un vídeo suyo interpretando «Qué bonito seria» y colgado en YouTube cuente con más de medio millón de visitas. Además, el 29 de abril saca un disco de duetos con Pitingo, Rosario, Niña Pastori, Mercé y Estrella Morente, entre otros grandes.