Jesulín y Campanario: condenados a callarse

Varias fuentes cercanas a la pareja han confirmado a este diario que la pareja está pasando una gran crisis matrimonial.

Varias fuentes cercanas a la pareja han confirmado a este diario que la pareja está pasando una gran crisis matrimonial.

Los pararazzis apostados frente al chalet en el que Jesús Janeiro y María José Campanario viven con sus dos hijos en Arcos de la Frontera no han podido inmortalizar con sus cámaras a la pareja. Uno de ellos, J. M., nos asegura que «vine el pasado lunes, he vuelto hasta el jueves y ni les he visto juntos ni por separado. O están jugando al gato y al ratón o se afanan por salvaguardar una exclusiva». Los rumores de su ruptura son tan insistentes que una vecina de esa urbanización ratifica esto: «Vivo muy cerca de ellos y hace tiempo que no les veo. Por aquí se dicen muchas cosas. Por lo que me cuenta un amigo de Jesús Janeiro el matrimonio ha superado varias crisis en los últimos años, pero esta es más fuerte que las anteriores».

El miércoles próximo, la revista del saludo podría publicar una exclusiva en la que, y aquí se barajan dos versiones, podría anunciarse la separación, o, en un giro inesperado, la reconciliación. Porque lo que es evidente, según fuentes muy cercanas, «las cosas no van bien entre los dos. Y el tema de la fibromialgia de María José, en lugar de unirles más, se está convirtiendo en un verdadero problema, porque a ella le ha cambiado el carácter y las discusiones minan la convivencia».

Fue el tertuliano Kiko Hernández el primero en hacer saltar las alarmas. Hablamos con él y nos asegura que «si nuestra fuente no fuera fiable al cien por cien no habríamos dicho en el programa que Jesús y María José han decidido separarse. Pero, conociéndoles, son capaces de contar que se han reconciliado. Lo que sí nos dicen seguro es que desde hace días no viven bajo el mismo techo y María José podría haberle dicho a Jesulín que le puede poner todo tipo de problemas si no llegan a un acuerdo económico en el proceso de divorcio. Saben hacer muy bien el paripé para ocultar sus crisis. Si nuestra fuente no fuera tan cercana a ellos no te diría esto».

Un periodista especializado en temas relacionados con el clan de Ambiciones ratifica en parte lo anterior: «Las desavenencias no son de ahora. Es un matrimonio con altibajos».

En el otro extremo están los que no se creen que haya problemas. Desde la oficina de representación de algunos de los miembros de esta familia nos aseguran que «no tenemos constancia de que exista una crisis».

En esta línea responde la matriarca Carmen Bazán: «Son falsos, pero no pienso hablar de ello». Pero no sería la primera vez que María José y su marido pasan por momentos delicados en su matrimonio y los salvaron con total discreción y sin hacer declaraciones a la prensa. Incluso el torero respondía con un «leeros el “¡Hola!”, que ahí lo cuento todo». En «Sálvame» ahondaron en el tema e incluso aseguraron que «María José le habría dicho a su marido que si la separación no es de mutuo acuerdo le pondría problemas para que viera libremente a sus hijos». Algo difícil de creer porque sería llegar a lo más rastrero. Si se produce, finalmente, la ruptura se irían al traste las intenciones de la pareja de celebrar su reboda antes del verano, un hecho que no pudo llevarse a cabo, tal y como tenían previsto, a mediados del 2018, debido a la enfermedad de Campanario.

Existe, y hablamos en presente por si acaso, mucho morbo, porque esa reboda coincidiría con el enlace matrimonial de Belén Esteban y su novio Miguel en junio. Ironías de la vida. Pepa Caballero, a la que nuestra compañera Cristina Fernández entrevistó la pasada semana en LA RAZÓN, ha echado más leña al fuego. La matriarca de los Janeiro e intermediaria en la venta de la exclusiva de la boda del torero, vuelve a la carga y nos asegura que «el amor de Jesús y Belén fue más auténtico que el que siente hoy por María José. Belén ha sido la mujer de su vida. Pero era demasiado joven cuando estuvo con ella y se dejó influir por parte de su familia, que no la veía con buenos ojos. Por eso se apartó de ella». Hoy es Kiko Hernández quien echa mano de sus contactos para decirnos que «la separación será algo definitivo, ya lo comenté en mi programa y lo ratifico ahora con vosotros. Nuestra fuente manifiesta que esa pareja está muy mal y que, posiblemente, no hay marcha atrás».

Los protagonistas callan y no responden a nuestras llamadas telefónicas. Mientras María José tiene el contestador activo, el mensaje que se escucha en el teléfono de su esposo es muy escueto: «El aparato está apagado o fuera de cobertura». Ninguno de los dos da señales de vida. La semana próxima veremos si la revista que les paga las exclusivas aclara, en boca de los protagonistas, la verdadera situación de este dúo tan mediático.

la misteriosa advertencia de Pepa Caballero

La ex representante asegura que «a Jesús y María José no les interesa separarse por una sencilla razón: saben demasiado el uno del otro, y podrían saltar chispas». Cree que la pareja está condenada a entenderse, «por el bien de ambos». Pero deja en «stand by» los motivos que desaconsejarían la ruptura, no quiere exponerse más de lo que ya lo ha hecho en nuestro diario. Todos los tiros apuntan a que la odontóloga podría decidirse a contar lo que nunca ha contado, y eso sí que sería entrar en terreno escabroso. Si antaño fueron los Janeiro los que «renegaron» de una Belén Esteban que nunca pudo ser feliz en la finca, Campanario en este aspecto ha sido mucho más lista que la tertuliana.