Karl Lagerfeld, harto de su cara

El diseñador de Chanel se ha propuesto ir cambiando su icónica imagen: «Entre las gafas y la barba no hay espacio para maquillar nada más».

Lagerfeld, ayer en el Grand Palais de París convertido en una playa para desfilar su colección primavera-verano 2019

El diseñador de Chanel se ha propuesto ir cambiando su icónica imagen: «Entre las gafas y la barba no hay espacio para maquillar nada más».

El diseñador Karl Lagerfeld ha impactado en el cierre de la Fashion Week en París. No solo por lo rompedor de su desfile de Chanel en una playa reconstruída dentro del majestuoso Grand Palais, sino también por su propia imagen, muy comentada durante los últimos días debido a cambios que ya empezaron semanas atrás. Si a finales de septiembre ya pudimos ver al diseñador de 85 años en la Semana de la Moda de Milán con unas gafas de sol distintas a las habituales, menos tintadas y que dejaban entrever sus ojos, esta vez el cambio del káiser de la moda ha sido más radical si cabe: con cristales transparentes que muestran nítidamente al mundo su mirada.

Sin ánimos de retirada

Lagerfeld ya había mostrado sus intenciones de cambiar este verano en la fiesta de celebración de los siete años de su querida gata Choupette en Saint Tropez, donde se dejó fotografiar con lentes transparentes rodeado de sus seres queridos. Fue su propio guardaespaldas, Sébastien Jondeau, quien compartió las instantáneas del momento en las redes sociales. Hace unos días, en una entrevista en la televisión francesa, Lagerfeld comentaba cierto cansancio de su imagen habitual, pese a lo icónica que es. «Estoy harto de mi cara. Entre las gafas y la barba, no hay espacio para maquillar nada más», dijo el director artístico de Chanel, que tampoco dudó en calificarse de «inmortal» en las páginas de «Paris Match», entrevista en la que zanjó con cierto envanecimiento los rumores de una posible retirada: «Creo 12 colecciones al año. No veo a nadie que pueda hacerlas en mi lugar, aunque haya muchos que sientan ganas». Lagerfeld sabe adaptarse a un mundo de tendencias fugaces, con ese rejuvenecimiento perpetuo de Chanel que practica desde los 80 y con desfiles espectaculares para los que ha hecho construir desde una Torre Eiffel a pequeña escala hasta un cohete en pleno despegue.

Para esta cita eligió la ilusión de una playa con el logo de Chanel omnipresente en un soleado día de verano. La logomanía de los 90, que paseaba por las pasarelas Cindy Crawford, vuelve con fuerza en la firma que ha elegido a su hija, Kaia Gerber, como emblema, al ser la que desfiló con una camisa de botones negros y silueta crop en la que se leía Chanel en los bolsillos y también en unos largos pendientes y en un cinturón de cadenas. Paradójicamente, es ahora cuando ha decidido cambiar sus gafas de sol, pero puede que nadie como él haya interiorizado tanto que renovarse o morir puede ser algo más que una filosofía sobre la pasarela.