La tercera juventud de Carlos Falcó

El marqués de Griñón ya se sometió a un transplante tras separarse de Isabel Preysler.

El marqués de Griñón ya se sometió a un transplante tras separarse de Isabel Preysler.

Primer implante, hace 30 años; por Carlota Pino

Hace unos días, mucha gente constataba de nuevo que Carlos Falcó y Fernández de Córdoba, marqués de Griñón, a sus setenta y nueve años, es un hombre sin límites en lo que a coquetería se refiere. Sigue siendo un seductor con gran atractivo para muchas mujeres, algunas muy importantes como Cristina Onassis, que en su juventud se enamoró locamente de él, o como las que fueron sus tres esposas: Jeannine Girod, Isabel Preysler y Fátima de la Cierva, de quien se acaba de divorciar tras separarse hace cinco años.

De la mano de su actual pareja, Esther Doña, el aristócrata aparecía recientemente en público en una velada en la residencia madrileña del embajador del Reino Unido en España, Simon Manley. Lo hacía, en esta ocasión, sin el sombrero de Panamá que ha lucido en los últimos días al más puro estilo Sean Connery. Lo que no se sabía entonces era que el atuendo protegía algo más que la lustrosa calva de uno de los hombres más elegantes de España. El misterio, capaz de competir con el de las pirámides o el triángulo de las Bermudas, tenía en ascuas a muchos desde hace días y suscitó el debate en internet. Sin embargo, no es la primera vez que el cuero cabelludo del marqués de Griñón da de qué hablar. Ya hace treinta años el cabello del empresario agrícola dio pie a numerosos rumores cuando, en el centro de todas las miradas por su sonado divorcio de Isabel Preysler, se presentó de nuevo con una cabellera frondosa. Siempre discreto en todos los aspectos relacionados con su vida personal, el aristócrata nada comentó en su momento. Luego se supo, como demostrarían las fotografías, que se había sometido a un transplante capilar. Tres décadas después, como decimos, la cabeza de Carlos Falcó vuelve a lucir frondosa gracias al transplante de pelo que se ha hecho en la Clínica de Transplante de Pelo de Madrid, donde el doctor Vila-Rovira (especialista en cirugía plástica, estética y reparadora) le ha realizado un injerto capilar con técnica coreana mediante microcirugía, uno de los más avanzados para el tratamiento de calvicies y alopecias tanto en hombres como en mujeres. La técnica consiste en una redistribución sistemática y artística de los folículos pilosos que consiste en la introducción de pequeños injertos de cuero cabelludo que contienen las llamadas «unidades foliculares». Estos injertos se obtienen, mediante sedación, de la zona occipital del cuero cabelludo y se introducen cuidadosamente mediante microincisiones en las zonas calvas o de escaso pelo. ¿El resultado? Excelente y sin cicatrices. Sólo hay que contemplar a Falcó, un hombre nuevo con una imagen más juvenil y acorde con su espíritu vitalista. Una decisión en la que seguro han influido sus renovadas ilusiones al lado de su pareja de hecho, la malagueña Esther Doña, con quien comparte una intensa agenda de compromisos sociales.

Bótox, blefaroplastia e hilos tensores; por Marta Boira

En sus últimas apariciones públicas, Carlos Falcó sorprendía al lucir un sombrero de Panamá que no le favorecía en absoluto. Escondía su última cirugía capilar. Parece que su noviazgo con Esther Doña ha llevado al marqués de Griñón a querer mejorar su aspecto para así hacer menos notoria la diferencia de edad, de cuatro décadas, entre ambos. Presumido o no, el empresario vinícola ha querido reducir esa distancia, por lo que no ha tenido más remedio que recurrir a la cirugía estética allí donde los cosméticos no son ya efectivos.

Según el doctor Ángel Martín, especialista en medicina estética de la Clínica Menorca, comparando la fotografía que se ha publicado esta semana con otras de meses atrás, el Marqués de Griñón se ha inyectado toxina botulínica en el tercio superior de la cara para eliminar las arrugas del entrecejo y las patas de gallo alrededor de los ojos, de los cuales también ha eliminado las bolsas sometiéndose a una blefaroplastia o cirugía de los párpados.

Ha corregido además las arrugas peribucales, que por el paso de los años y al tener una piel excesivamente expuesta al sol, por su trabajo, estaban muy marcadas. Para reducirlas ha recurrido al relleno de ácido hialurónico. La flacidez del cuello es posible que la haya mejorado gracias a la técnica de hilos tensores, que dan un resultado espectacular y natural al mismo tiempo.

Y, por último, se ha quitado las manchas propias de la edad y le ha dado luz y un tono uniforme a la piel, lo que se consigue con un tratamiento con vitaminas y láser de rejuvenecimiento facial y pigmentario.