Maduro acosa a uno de los mejores amigos del Rey

Lorenzo Mendoza lucha para que las expropiaciones del régimen chavista no alcancen a su imperio. Los primeros pasos ya se han dado, aunque cuenta con el apoyo de una gran parte de sus compatriotas

Lorenzo Mendoza, propietario de la corporación venezolana Polar e íntimo de Don Felipe
Lorenzo Mendoza, propietario de la corporación venezolana Polar e íntimo de Don Felipe

Lorenzo Mendoza lucha para que las expropiaciones del régimen chavista no alcancen a su imperio. Los primeros pasos ya se han dado, aunque cuenta con el apoyo de una gran parte de sus compatriotas

Mientras Víctor Vargas, apodado «el banquero de Chávez y ahora de Maduro», juega al polo en Sotogrande acompañado por su pareja María Beatriz Hernández, sus dos niños pequeños, la hija mayor, María Margarita, y el yerno, Luis Alfonso de Borbón, el amigo del rey Felipe VI, el venezolano Lorenzo Mendoza, pelea por salvar sus empresas de la voracidad expropiadora del gobierno de Maduro, defensa numantina que seguro debe a sus orígenes españoles. Si Víctor Vargas le da a la bola desde un caballo y se aloja en un megabarco, con la flota de Ferraris y Range Rover esperando en el pantalán, en el desabastecido país suramericano, el empresario Mendoza alimenta al país con su «harina pan» para hacer arepas, que es el alimento básico de la población y que ahora quieren quitarle. Sobre este incidente aún no se han pronunciado los podemitas de España.

El hostigamiento al hombre que está entre los cien personajes más ricos del listado Forbes es antiguo. Lo inició Chavez y lo hereda ahora Maduro, y todo porque Mendoza y mucho menos su madre, Leonor Giménez de Mendoza, Tita, no piensan doblegarse ni entregarles en bandeja el que es ahora el mayor grupo productor alimentario de Venezuela. Lo puso en marcha el abuelo Mendoza Fleury vendiendo jabones, siguió con la cerveza hasta llegar a la harina-pan, que forma el imperio Polar, conocido por el oso blanco de su emblema. Los propios trabajadores y la familia están moviendo por las redes sociales como un tsunami la imagen del oso Polar enarbolando una bandera venezolana. Si Maduro piensa que saldrán huyendo del país es no conocer a los Mendoza. Lorenzo está negociando para salvar sus empresas. Tiene 48 años y viéndolas venir en tiempos de Chávez decidió como previsión instalar varias fábricas fuera de Venezuela para asegurarse la producción.

Hasta tal punto es el acoso al grupo Polar que en la página web de la empresa publican cada semana las inspecciones que reciben: del 13 al 19 de julio recibieron la visita de cinco supervisores por parte del Ministerio de Alimentación, de la Superintendecia para la Gestión Alimentaria y del ministerio del Poder Popular para la Vivienda. Esta última cartera es la que ha originado el mayor incidente al intentar ocupar las instalaciones productivas de una de las plantas principales del grupo Polar, la de La Yaguara, con la intención de crear allí viviendas sociales. Esa ocupación paralizó desde el miércoles la distribución de alimentos y bebidas hacia la capital, Caracas y los populosos estados de Vargas y Miranda. Dos mil empleos peligran. Es el principal centro de reparto a 19 municipios, de donde salen 12.000 toneladas de alimentos y 6 millones de litros de bebidas mensualmente. El objetivo de Maduro es controlar los centros de distribución del grupo Polar, una empresa que produce y distribuye directamente, sin pasar por el control gubernamental y que está solucionando el abastecimiento.

- La despedida de soltero

Ésta es la situación que vive en Caracas uno de esos discretos y buenos amigos del Rey Felipe VI. Lorenzo Mendoza ha salido a la luz pública española en contadas ocasiones, la más sonada ocurrió semanas antes de que los actuales Reyes se casaran, cuando por culpa de un incidente que tuvo Doña Letizia en el aeropuerto de Miami se supo que habían viajado a Nassau junto a Javier López Madrid y su esposa, Silvia Villar, Mir, gracias a la cobertura logística que les había facilitado el empresario venezolano, avión, casa e intendencia.

Algunos medios publicaron que habían ido a celebrar una multitudinaria fiesta de despedida de solteros, lo que no era del todo cierto: despedida sí, pero no multitudinaria. Antes de coger el vuelo de Iberia a Madrid y recién llegados de Barbados en un avión privado, Don Felipe y Doña Letizia fueron reconocidos por el alcalde de Miami, Alex Penelas, que sacó a la luz esa escapada al verles en el aeropuerto. A partir de ahí, una serie de elucubraciones de algunos miembros de la Prensa sobre una supuesta (y falsa) celebración de la despedida de solteros agrandó el viaje.

- Apoyo incondicional

En sus largos años de amistad, Mendoza ha estado al lado del entonces Príncipe en más de una ocasión. Lorenzo Alejandro Mendoza tiene propiedades en lugares muy apetecibles con las infraestructura necesarias para que sus inquilinos pasen desapercibidos y no ha dudado en ponerla a disposición de sus amigos; Don Felipe no es una excepción. El caraqueño Lorenzo Mendoza es de la misma generación que el Rey, aunque tres años mayor.

Se licenció en Ingenieria Industrial por la Universidad de Fordham, en Nueva York, y está casado con su prima María Alexandra Pulido. Padre de seis hijos, le gusta, como a Don Felipe, esquiar en nieve y en agua. También el béisbol, correr y el tenis, y con Doña Letizia coincide en su voracidad por la lectura, principalmente sobre la historia contemporánea iberoamericana. Mendoza es lo más alejado a un pijo descerebrado que uno pueda imaginarse: comenzó descargando sacos de harina para aprender el oficio desde abajo, así que Maduro tiene ante él a un hombre que le presentará batalla.

Una amistad de años

Javier López Madrid, amigo de Felipe VI, realiza a principios de los años 90 un máster en Business Administration y conoce allí a otro de los alumnos, el que se convertirá en confidente del Rey, el venezolano Lorenzo Mendoza. A su vez, López Madrid había llegado al círculo de amistades «real» cuando empezó a salir con Silvia Villar Mir, amiga de toda la vida de Don Felipe e hija de Juan Villar Mir, nombrado Marqués por el Rey Juan Carlos. López Madrid y el entonces Heredero hicieron buenas migas y... hasta hoy.