Marichalar: «No voy a escribir un libro para aclarar nada»

El Hotel Palace de Madrid extendió ayer la alfombra roja para acoger la 29ª edición del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe.

Jaime de Marichalar y Laura Ponte

El Hotel Palace de Madrid extendió ayer la alfombra roja para acoger la 29ª edición del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe.

La verdad es que, en un mundo donde prima la inmediatez, conseguir llegar a la 29ª edición para un premio de poesía, y que está considerado el mejor del mundo, es un mérito «que aún no puedo creer si no es porque estamos aquí celebrándolo», dice su creador, Enrique Loewe. Este hombre ilustrado, heredero de una saga artesana que ha puesto a España en el número uno del lujo mundial, le pasó el testigo a su hija Sheila, actual directora de la Fundación. Ambos convocaron ayer a más de 300 invitados a un almuerzo para hablar de poesía y entregarles sus galardones al gaditano José Ramon Ripoll y a Sergio García, un cubano «que sin internet», como recalcó Caballero Bonald, miembro del jurado, fue capaz de crear un libro tan bello como el titulado «El frío de vivir», y sin haber cumplido los 30 años.

Entre los comensales estaba, como es costumbre –y no sólo por su vinculación como consejero de la casa sino por su pasión por el arte–, Jaime de Marichalar, que afirmó que «no tengo intención de escribir ningún libro, ni para contar lo vivido ni para aclarar nada. Tengo las espaldas muy anchas y si lo que se escribe sobre mí, que es casi todo mentira, es igual que lo que se escribe para el resto de noticias, me preocupa. Eso hace que no tenga en el mejor de los conceptos a la Prensa». Quizá razón no le falte porque es un padre de dos hijos adolescentes de los que publicamos cosas que él considera que no se ajustan a la verdad. Lo que sí es cierto es que dentro de unas semanas le caen los 54: «No me gusta celebrar mi cumpleaños, es un día que quiero pasar como otro cualquiera. Tampoco me gusta decir la edad, aunque todo el mundo pueda saberla buscando en internet».

Por su parte, el marqués de Griñón, también presente en el almuerzo, está hiperactivo y orgulloso de sus 80 años y más del brazo de su novia, Esther Doña, que vestía un elegante traje corto de pedrería que deslumbraba. Doña es casi de la edad de su hija Tamara y una señora encantadora, siempre pendiente del marqués. Era ella la que le decía: «Carlos, vámonos que ya está esperando el chófer en la puerta», y él dio por terminada la velada. Falcó es consciente de su edad sólo por el carné de identidad porque continúa con una apretada agenda profesional: «Estoy preparando un congreso de todas las grandes marcas mundiales que se celebrará en Madrid, ya lo tengo hablado con el ministro», afirmó. También acudió Laura Ponte, un verso suelto maravilloso que puso de moda el término tan poético de «poliamor», que da para unos cuantos alejandrinos. Está feliz con su «poliabogado», aprovechando que sus dos hijos están internos y felices en Inglaterra.

La Fundación Loewe convoca desde 1987 con carácter anual el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe para impulsar la creación en lengua castellana. Se distingue con 25.000 euros una obra inédita de al menos 300 versos y también concede un Premio Loewe a la Creación Joven de 8.000 a un autor menor de 30 años. Los libros premiados son publicados dentro de la Colección Visor.