Meghan, una orgullosa feminista en la familia real

La web de los miembros de la Casa de Windsor toma nota del manifiesto activista de la duquesa de Sussex

Ya como marido y mujer, la noche del sábado Harry y Meghan celebraron una fiesta post-boda. La luna del miel por ahora esperará / Gtres
Ya como marido y mujer, la noche del sábado Harry y Meghan celebraron una fiesta post-boda. La luna del miel por ahora esperará / Gtres

La web de los miembros de la Casa de Windsor toma nota del manifiesto activista de la duquesa de Sussex.

La boda de Harry y Meghan rompió con todos los cánones establecidos. El hijo rebelde de Lady Di y la actriz marcaron un antes y un después en la casa de Windsor incorporando un coro gospel y un reverendo que realizó un apasionado sermón del amor leído en una tablet. Tantos elementos multiculturales durante la ceremonia han traído aires nuevos a una monarquía que, desde el otro lado del charco, ya apuntan a un mayor entendimiento a una institución neófita para los estadounidenses. «Los pequeños detalles pueden tener un gran impacto. Finalmente, la realeza está en el siglo XXI y se ve joven, vibrante y fresca nuevamente», refejaba ayer en la «CNN» Sandro Monetti, un periodista británico radicado en Los Ángeles.

Esos nuevos tiempos, incluyen el activismo feminista de Meghan Markle, del que la familia real británica hace gala ya. Siguiendo con el protocolo, el Palacio de Buckingham abrió ayer una página web dedicada a la nueva duquesa como ya miembro de la familia real. En la misma se incluye una frase de la ya ex actriz en la que declara: «Estoy orgullosa de ser una mujer y una feminista».

La web destaca que desde 2014 Meghan pertenece a la organización One Young World y que desde 2015 es embajadora de las Naciones Unidas en temas de participación política y de liderazgo de las mujeres. Si bien seguirá ahora con labores humanitarias, sus opiniones políticas ahora como duquesa ocuparán un primer plano.

Meghan desafió las convenciones caminando sola por el pasillo de la nave en la Capilla de San Jorge, sin embargo, la recién convertida en duquesa de Sussex, dispuesta a combinar tradición con modernidad en su nuevo papel quiso seguir ayer con la costumbre de dejar su ramo de novia en la conocida como Tumba del Soldado Desconocido situada en la Abadía de Westminster. La Reina Madre Isabel fue la primera en depositar allí su ramo cuando contrajo matrimonio con el entonces príncipe Alberto aquel 26 de abril en 1923. Lo hizo en honor a la memoria de su hermano Fergus que había muerto en la Batalla de Look en 1915 durante la Primera Guerra Mundial.

El bonito detalle ha permanecido desde entonces como un signo de todas las novias reales. Lo hizo la actual monarca, Isabel II, Kate Middleton e incluso Diana. La memoria de la «princesa del pueblo» estuvo presente en la gran boda del sábado en muchos detalles. Fue el ramo de la novia el más significativo, pero también que Meghan luciera para la fiesta post-boda el anillo aguamarina del joyero privado de Lady Di. Ésta lo compró por unos 75.000 euros tras su divorcio y sus hijos lo heredaron, por lo que, al no pertenecer a la monarquía, Harry no ha tenido que pedir permiso a Isabel II para regalárselo a Meghan.