«Posemos»: los políticos, las nuevas «celebrities»

La prensa rosa ha encontrado en la vida privada de los nuevos líderes de los partidos un filón. Ellos se dejan querer: desde las páginas del «cuore» también se ganan elecciones

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ante los medios gráficos en una de sus comparecencias
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ante los medios gráficos en una de sus comparecencias

Falta por saber si los antropólogos y los biólogos lo clasificarán en los manuales como una transformación evolutiva en la carrera por la supervivencia o un eventual cambio cognitivo en un grupo de Homo sapiens sapiens a la caza del electorado, pero lo que queda claro es que algo está mutando: los líderes y representantes de los partidos han comenzado a abandonar sus foros habituales para empezar a deambular, con mayor o menor atino, por espacios poco ortodoxos en esa ciencia siempre compleja de lo políticamente correcto. Sus escapadas veraniegas se convierten en portada del «cuore», sus romances, en material de culto para ese insaciable «voyeurismo» del ser humano, y hasta sus anodinos «looks» les han convertido en objeto de análisis para las biblias de la moda e, incluso, en prescriptores del «antifashionismo»: si el bigote de Aznar o las cejas de Zapatero fueron aclamados como símbolos para sus votantes, la coleta de Pablo Iglesias es ya no sólo el azote de la casta sino también la reivindicación de un estilo «underground» y despreocupado.

Y es que la llamada regeneración política podría haber sustituido el antropocentrismo por un peculiar universo en el que el político es el astro rey alrededor del que todo gira y donde cualquiera de sus movimientos es susceptible de parecer interesante. Basta con observar cómo empiezan a cotizarse sus besos furtivos en las calles de la capital, qué de artículos genera una de sus llamadas a un programa de televisión o cómo son recibidos, cual divos del celuloide, a la salida de los juzgados mientras exhalan un «guau» con cara de incredulidad ante la algarabía de fotógrafos. «Antes no se sacaba demasiado su aspecto personal a pesar de que algunos tenían una forma de vida interesantísima. Pero ahora, con la política ha pasado igual que con los artistas y deportistas: trascienden más allá de sus profesiones, se han convertido en fenómenos globales», asegura un «paparazzi» de la agencia Xanas que prefiere no revelar su nombre. Los reporteros gráficos especializados sostienen que «es más fácil hacerle una foto a un político, aunque vayan con escolta, que a una famosa como Ana Obregón. Los primeros no están acostumbrados a que les sigan y son un objetivo más fácil». Sin embargo, por sencillo que sea captar instantáneas suyas, no lograrían colocarse en las portadas de las revistas sino resultasen interesantes para el lector. Paloma Barrientos, adjunta a la dirección de «Vanitatis», confirma que «los artículos sobre perfiles de políticos y empresarios en los que descubrimos su lado más personal y desconocido son las entradas que más visitas reciben en la web». Para la periodista, los líderes de los partidos «habían abandonado un espacio, la prensa del entretenimiento, que Adolfo Suárez y Felipe González supieron aprovechar muy bien en sus carreras. Sus posados familiares les dieron el favor del electorado femenino», algo nada despreciable en precampaña electoral, en la que cada voto cuenta, y más con la irrupción de un nuevo partido que amenaza con llevarse algo más que portadas.

Contrarreloj

En esta línea, Alberto Pozas, director de «Interviú», considera que la proximidad de las elecciones es lo que también apremia a los nuevos candidatos a aumentar sus apariciones: «En la última encuesta del CIS se preguntaba por Rubalcaba, por lo que no sabemos el grado de conocimiento popular de Pedro Sánchez, pero me permito aventurar que no será muy alto. El nuevo líder socialista tiene necesidad de multiplicarse. Zapatero tuvo tres años para presentarse a unas elecciones, y Rajoy lleva toda la vida en primera línea de la política. Sánchez tiene que pisar el acelerador a tope, y llamar en directo a un programa, sea ''Sálvame'' o la hora del Ángelus en Radio María, no me parece inadecuado, siempre y cuando tenga un mensaje que trasladar».

Es precisamente el efecto arrastre de los nuevos rostros lo que ha generado una gran expectación la prensa rosa. «Los políticos han interesado siempre a la opinión pública» –asegura Antonio Gómez Abad, director de la revista «Pronto»–, lo que ocurre es que «ahora surge una nueva hornada de políticos como Sánchez y Iglesias que despiertan mayor interés en el electorado, por lo que puedan aportar de soplo de aire fresco a un panorama político cansino, plagado de decisiones erróneas y de corrupción». En este sentido, Vicente Sánchez, director de la revista «Qué me dices», asegura que «la juventud y el atractivo de los nuevos candidatos también favorecen su aparición en las páginas de las revistas del corazón», aunque los diferencia de las «celebrities» en que sus publicaciones son más puntuales: «Es más difícil que se conviertan en asiduos del ''cuore''si no generan noticas por sí solos», explica.

Sus intervenciones, más o menos estudiadas, generan un impacto difícil de ignorar para cualquier asesor de marketing. «Los políticos tienen un punto de vista explotable como celebridades. La planta, el perfil y la manera de ser de Pedro Sánchez, por ejemplo, lo convierten en un buen candidato para este tipo de publicaciones. Y a la gente le interesa mucho verlos ahí: por morbo y curiosidad y también porque los medios nos ayudan a definir la construcción del personaje», asegura Julio César Herrero, decano de Comunicación en la Universidad Camilo José Cela y especialista en marketing político. En el caso del secretario general del PSOE y del líder de Podemos, su parcela de intimidad se ha visto más reducida no sólo por los cargos que ostentan sino porque también son personas mediáticas, especialmente el segundo. «De momento se trata de un personaje televisivo con una proyección política, ahora querrá revertirlo para ser un un personaje político con cierta presencia mediática», añade Herrero. La pregunta que rondará la cabeza de los nuevos «''celebs'' políticos» es si desde las páginas del «cuore» se podrían ganar votos. «Sí, otra cosa es cuántos. Pero lo más importante es que los puede ayudar a difundir su mensaje» ,explica el experto en marketing político. Aunque muchos reconocen las ventajas de esta exposición, también advierten de que se trata de un arma de doble filo: «Saben que la prensa del corazón les puede venir muy bien porque tienen un público potencial que hasta ahora no utilizaban, pero no siempre pueden controlar lo que se publica», comenta Barrientos. Ya han acaparado un atractivo mediático propio de las celebridades, ahora queda saber si también se contagiarán de la frivolidad que rodea al famoseo. «Son los propios políticos con su manera de expresarse y exponerse públicamente quienes determinan su grado de difusión y su posibilidad de pasar de las páginas de periódico a las de papel ''couché''», asegura el director de «Pronto». De momento, la «regeneración» ya ha traspasado las fronteras de la crónica política.

«Interviú» pagaría por una portada de Tania Sánchez

El tirón de la política en los Kioscos

Es una de las parejas del momento, al igual que Clara Lago y Dani Rovira, aunque su historia de amor no se fraguó en un set de rodaje. La relación de Pablo Iglesias, líder de Podemos, y su pareja, Tania Sánchez, diputada de Izquierda Unida en la Asmablea de Madrid, se ha convertido en el paradigma de cómo la política se ha adaptado a los ritmos y al latido del «cuore». «Los amores de los políticos, y más si no son parejas convencionales, han interesado siempre. Cuanto más importante es el político, mayor es el interés que despierta, especialmente, si sus relaciones afectivas se salen de lo corriente», asegura Antonio Gómez Abad, director de la revista «Pronto». Aunque poco parece tener de especial el flechazo de un chico de Puente de Vallecas y una joven de Rivas-Vaciamadrid, la ascensión en las urnas de Podemos ha convertido en materia de interés todo lo que rodea a su líder. Sin ir más lejos, la foto del fugaz beso de la pareja, según los expertos, se cotizó en torno a los 600 euros. No es de extrañar, dado su tirón, que la revista «Interviú» considere a la joven de IU una candidata perfecta para sus populares portadas. «Creo que la actividad política tiene suficiente peso social como para entrar en los parámetros de sorpresa que siempre buscamos, así que Tania Sánchez y otros políticos y políticas tendrían interés», comenta el director de la publicación, Alberto Pozas, quien asegura que la revista ha hecho portadas de distintos personajes ligados a la política, como Marcelino Camacho, Carmela García Moreno, Olvido Hormigos y María Dolores Jiménez, y «excepto la de Camacho, las demás tuvieron un excelente resultado en el kiosco». Podría tratarse de un fenómeno en auge: «Los ''paparazzi'' son los fotógrafos más especializados y están donde se mueve el dinero. Si los políticos consolidan su atractivo para las revistas, habrá masas de reporteros detrás de ellos», advierten desde la agencia Xanas.

EL PÚBLICO FRANCÉS SE RINDE A LA «CULTURA GLAMOUR»

Cuando el chic francés y el orgulloso –a la par que abierto– carácter galo se agitan en la coctelera de las relaciones sentimentales, las revistas del corazón hacen su agosto. Francia se ha convertido en uno de los máximos exponentes de lo que se ha bautizado como «cultura glamour», un concepto creador para suavizar el morbo y el «voyeurismo» insano que despierta cierto tipo de relaciones, especialmente cuando éstas se producen en las altas esferas. La de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni es, de momento, una historia con final feliz: por más controversias que generó su romance al comienzo, formalizaron su relación para entrar en el Elíseo y salieron de él juntos. No fue así el caso de Hollande y su pareja durante las elecciones, Valérie Trierweiler, que abandonó la residencia presidencial por la puerta de atrás tras descubrirse el «affaire» entre su novio y la actriz Julie Gayet. No se vengó de él en las páginas del «cuore», sino en el mercado editorial con «Merci pour ce moment», ya un «best-seller». Y el momento tortolitos se lo llevan dos ex ministros críticos con Hollande y sorprendidos juntos en California.