¿Afectan las mareas al cuerpo humano?

Apenas existe relación entre el flujo marino y el peso de un objeto, que no llega a variar ni en un 0,0001%

Apenas existe relación entre el flujo marino y el peso de un objeto, que no llega a variar ni en un 0,0001%

Muchos aficionados de lo inexplicable defienden que la Luna ejerce un influjo invisible sobre nuestras vidas. Para justificar su creencia, aducen que si la posición del satélite es responsable de cambios tan evidentes en la superficie de los mares como para crear las mareas, con más razón influirá en nuestro organismo lleno de agua y otros líquidos. ¿Será verdad?

La fuerza de la marea afecta a todo lo que se apoya sobre la faz de la Tierra, no importa su composición acuosa. La diferencia entre el modo en que afecta a unos cuerpos y a otros es su masa. El peso de un objeto podría llegar a ser un 0,000035% menor cuando la Luna está sobre él que cuando el satélite se encuentra cerca del horizonte. Y en el transcurso del periodo de marea su vertical podría retorcerse aproximadamente 0,00001 grado. ¿Es esto mucho o poco?

La comparación con otros fenómenos deja en su lugar al efecto de marea. Nuestro peso puede variar un 1% durante una comida no demasiado copiosa, un 0,5% según nos encontremos en un lugar u otro de la superficie terrestre y un 0,03% si las condiciones de presión atmosférica varían como consecuencia de un cambio en la meteorología. En todos los casos, la desviación es miles de veces mayor que la producida por la fuerza de las mareas y, aún así es absolutamente imperceptible. Si consideramos que la Luna ejerce una influencia real sobre los seres humanos y sus destinos en virtud de su influjo gravitacional, mucho antes deberíamos pensar que el sino de una persona se halla en el menú de la cena (y quizá en este caso, con más razón)

Claro que si la influencia gravitacional del Sol y la Luna es tan pequeña, ¿por qué entonces se producen las mareas, un fenómeno evidentemente poderoso que hace que la playa pueda decrecer o crecer varios metros a lo largo del día?

La diferencia está en el tamaño. A efectos de peso total, el tamaño no importa mucho. Pero a la hora de experimentar una variación del nivel del mar, una pequeña influencia gravitacional puede generar cambios radicales. Si cogemos una taza de té y la inclinamos un grado, el líquido podrá subir y bajar unos milímetros. Pero si hacemos lo mismo con todo el agua que alberga la Tierra, la subida y bajada es de varios metros. Sin embargo, no lo es por igual en todas partes. En el Mediterráneo, las mareas son más suaves, mientras en el Atlántico las hay del orden de un metro, en el canal de la Mancha de dos o tres y en la bahía Fundy de Canadá pueden llegar a los 15 .

Nuestro peso puede variar, en cambio, un 1% durante una comida no demasiado copiosa o un 0,5% según nos encontremos en un lugar u otro de la tierra.

¿Sueñan los animales mientras duermen?

Todos los datos parecen indicar que sí, ya que el sueño no es más que una manifestación de la actividad reponedora del cerebro que descansa. Otra cosa sería saber con qué sueñan. Algunas investigaciones neurológicas apuntan a que los animales, como los humanos, modulan sus sueños en función de las experiencias que han tenido en el día. Un experimento demostró que cuando las ratas de laboratorio ven comida y luego se van a dormir, ciertas células de sus cerebros crean un mapa de cómo llegar al alimento. Soñaron con su camino hacia la «recompensa». Los dueños de perros, asimismo, están acostumbrados a ver cómo sus mascotas se mueven o emiten sonidos mientras duermen.

La cifra

32.000 kilómetros por segundo es la velocidad a la que se desplaza la onda expansiva de una estrella que explota en el universo. En el cielo las explosiones de dichas estrellas se perciben como un resplandor conocido como supernova.

¿Es ruidosa la Estación Espacial Internacional?

Si y mucho. A pesar de lo que pueda parecer, esa nave no es un lugar adecuado para descansar tranquilo. Los que genera llegan a alcanzar entre 55 y 79 decibelios, es decir, en su máximo se asemeja al ruido de una cortadora de césped. La principal fuente son los ventiladores que hacen circular el aire en el habitáculo. La NASA ha tratado de reducirlo mediante diversos sistemas de insonorización, como aislar la vibración de los ventiladores, instalar paneles acústicos en las paredes y silenciadores en las rejillas de ventilación.