Macrobiótica: No al azúcar y a la harina

Su significado etimológico proviene de dos vocablos griegos que significan «grande» y «vida». Y es que este método de alimentación se centra en mejorar y prolongar la existencia. Su creador, George Ohsawa, lo basa en dos grupos de alimentos: los yin (alimentos pasivos) y los yang (activos), con cuyo equilibrio y armonía se consigue salud y bienestar físico y mental. Consiste en varias dietas, que van numeradas del -3 al +7, en las que las cinco primeras eliminan alimentos de origen animal de forma progresiva hacia una tendencia cada vez más vegetariana. El resto consiste en eliminar alimentos procesados o elaborados y cárnicos por completo hasta llegar al +7, donde, prácticamente, se consumen cereales de grano sin cocinar.

Lo bueno

- Evita los productos refinados como azúcares y harinas, elimina los alimentos procesados, disminuye el consumo de carne roja y promueve el consumo de verduras, hortalizas y frutas de producción ecológica, estacionales y locales, evita salsas elaboradas y las cocciones propuestas son sencillas a base de aceites vegetales. Por otro lado, aconseja masticar cada bocado un mínimo de 50 veces, lo que promueve una mejor digestión, con menos molestias digestivas y una temprana saciedad, a diferencia de cuando comemos rápido o engullendo los alimentos.

Lo malo

- La severidad de la eliminación de alimentos provoca deficiencias nutricionales y aumenta el riesgo de anemia, hipocalcemia y escorbuto, entre otros padecimientos. Además, la restricción del consumo de agua puede llevar a la deshidratación. La pérdida de peso puede producir cambios severos a nivel metabólico, así como a una pérdida de masa muscular y menor pérdida de masa grasa, que es el objetivo cuando el porcentaje es alto.

La nota: 5