Las cuatro décadas de color de Agatha Ruiz de la Prada

El Museo del Traje de Madrid acogerá hasta el 31 de marzo una exposición sobre la trayectoria de la diseñadora española.

El emblemático vestido «Corazón Chester», en el centro, es uno de los que recoge la exposición
El emblemático vestido «Corazón Chester», en el centro, es uno de los que recoge la exposición

El Museo del Traje de Madrid acogerá hasta el 31 de marzo una exposición sobre la trayectoria de la diseñadora española.

Corazones, arco iris, estrellas, flores, rojo, verde, rosa fucsia, blanco, negro, círculos, cuadrados, e incluso huevos fritos. Si todo esto lo ponemos en una prenda de ropa, ¿a quién no se le ocurre pensar en Agatha Ruiz de la Prada? «Tengo un estilo muy propio y muy reconocible», confirmaba la diseñadora ayer durante la inauguración de «El poder de la imagen: Agatha Ruiz de la Prada», una exposición que homenajea su trayectoria profesional e influencia en el panorama de la moda no solo española, sino también internacional. «Para mí la imagen lo es todo», explicaba la modista a LA RAZÓN, «es comunicación, es poder, la imagen es importantísima y cada día más».

Hacía casi dos décadas que no se realizaba una exposición en retrospectiva de la firma, que tuvo lugar en 2000 en la Casa de Vacas del Retiro. Ahora, dentro de las actividades que programa el Madrid Design Festival, se recogen en el Museo del Traje, hasta el 31 de marzo, más de cincuenta objetos que representan parte del trabajo que Ruiz de la Prada ha llevado a cabo durante 40 años. El vestido «Cuadrados», el «Escalera», el «Paraguas» y el «Corazón Chester» son algunos de los varios que ofrece la exposición y que buscan representar el trabajo de la modista. «Creo que mi trayectoria ha aguantado bastante bien todos estos años y siempre he sido fiel a mi propia marca», confiesa entre ropa, perfumes y complementos. Y es que la firma, que no solo ha revolucionado la moda española sino también la internacional, se reconoce a primera vista por lo característico de sus prendas.

La moda como arte

Agatha Ruiz de la Prada ha desfilado en Cibeles, Estados Unidos y Latinoamérica. Ha conseguido varios premios de reconocimiento a su labor y aún sigue dejando boquiabiertos al público, como hizo en la pasarela durante la pasada Fashion Week Madrid ¿Qué le queda por conseguir? «No tengo edad para tanto jaleo», dice con una sonrisa. «Es impresionante la de proyectos que hago y, cuando no puedo, busco ayuda en mis hijos». La creadora lo ha alcanzado todo, e incluso ha incluido la moda en el arte, y viceversa, como hizo con una de sus colecciones que homenajeaba al surrealismo.

Además, Agatha, antes de dedicarse a la moda y revolucionarla por completo, quería ser pintora. Pretendía seguir los pasos de su padre, que fue coleccionista de arte contemporáneo. Puede que de ahí venga el entusiasmo que la diseñadora tiene por los museos. «En España no hay un amor por el museo», expresa a nuestro diario, «la gente no sabe la satisfacción que produce que haya algo tuyo en una exposición». Por ello, anima a aquellos que tengan prendas suyas antiguas a donarlas a un museo y, si es posible, al del Traje, que es un edificio «del que deberíamos sentirnos orgullosos, ya que es uno de los mejores museos de moda del planeta».