Turismo de moda

Un momento del desfile de Ulises Mérida / Efe
Un momento del desfile de Ulises Mérida / Efe

Dice Palomo Spain que él no se ha ido de Madrid. Que desfila en Nueva York porque está en la etapa de internacionalización de la marca y que no tiene dinero para organizar tres desfiles por temporada. Lo bueno estos días en Ifema es que para ir a Nueva York no hay que coger avión, ya que en el pabellón de al lado se está celebrando Fitur. Y eso se nota. Se nota en lo lleno que va el metro y se nota en los visitantes.

Conforme nos acercamos al pabellón 14, donde se desarrolla la MBFWM, no tienes muy claro si te has despistado y has acabado en algún pabellón regional. A mí me pasó hoy cuando vi a unas chicas jóvenes acercarse a la sede de la pasarela madrileña. Dudé si venían a algún desfile o si se habían escapado del pabellón de Guatemala, con esos tocados en la cabeza.

Y qué decir de las plataformas que llevaba otra chica, que bien podía haber pasado por zancuda de Anguiano, en La Rioja. Otras, en cambio, parecían rendir un homenaje a Valencia, ya que podían ser confundidas por falleras.

Y sobre la pasarela también tuve esa sensación: Ulises Mérida, al son del Danubio azul, nos trasladaba a Viena, y Andrés Sardá, con un homenaje a los toros, parecía defender las tradiciones de la patria. Y encima, una compañera se animó a darme un masaje para relajar la espalda, como si del pabellón de Tailandia se tratara... sigo con mis dudas sobre si realmente fui a Cibeles...