2D: arranca la campaña de la calculadora y los pactos electorales

Los partidos sacan la artillería política de cara a las elecciones decisivas para el conjunto de España, por su influencia, por el peso de la comunidad andaluza y por ser la primera prueba de fuego con los nuevos líderes de las formaciones nacionales hegemónicas.

«El amor nunca muere de muerte natural. Se muere porque no sabemos cómo reponer su fuente. Muere de ceguera, de errores y traiciones. Se muere de enfermedades y heridas; se muere de cansancio», señala Anaïs Nin. El 2D mide la resistencia del PSOE tras 36 años ininterrumpidos de Gobierno y después de tocar hace 3,5 años suelo electoral. La campaña arrancó con la querencia de los vendedores de romero, prometiendo la gratuidad de los libros de texto, más empleo; una Andalucía, al fin, locomotora de Europa; amores eternos. El CIS da ventaja a los socialistas y un triple empate de la oposición. Arranca la campaña de las calculadoras y los bloques establecidos: PSOE y Adelante; PP y Cs. Y la incógnita de Vox.

Díaz obtuvo un lleno absoluto en el Palacio de Congresos de Granada, una de las provincias que más ha salido a la calle esta legislatura, principalmente, a cuenta de los problemas sanitarios y el liderazgo de un médico de urgencias que se hace llamar Spiriman. Unas 2.000 personas presentes, Carlos Cano –uno de los símbolos del andalucismo de los que el PSOE también trata de apropiarse pese a que en vida llegó a estar vetado en Canal Sur, y que también reivindica, sobre todo, Podemos– y los grandes clásicos del «Susanismo». El agravio, el victimismo, la pinza y, cómo no, su hit de precampaña: «yo estoy feliz». Por la mañana, el futuro que promete el PSOE se encontró con las viejas glorias del pasado. Chaves, en la comisión del Senado, guardaba silencio; y Felipe González, junto a Doñana, invitaba a pactar y desganaba que la esencia de la democracia no es «la alternacia» sino aceptar la derrota. Allí acudía Díaz, al abrigo de los consejos del «maestro jedi», cual joven padawan.