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Amor anglosajón

Entre los británicos del Brexit y su primo americano tienen a España contra las cuerdas. Ya se lo ha dicho un rubio al otro: «Sal cuanto antes (as soon as possible) de la vieja Europa, el futuro está en mi América». A tal brevedad ya se está adelantando Trump, cargando con un 25% los aranceles a los productos europeos, especialmente los que se producen en España/Andalucía. Lo global tiene eso, que jode a los que están por medio. Boris Johnson, nacido en Nueva York, tal como su primo americano, representa el ala dura del euroescepticismo. Britania nunca entró en el euro, habiendo podido estar en primera fila. Les costó siglos de piratería caribeña contra España, guerras del opio en China, férreo control de la India y otras lindezas, construir su Imperio depredador, para dejar sujetar a su «gloriosa» libra a una moneda bastarda. Su empeño por abandonar a las bravas la UE, parece estar en sus genes económicos. Los americanos no han dudado nunca en asistir a sus primos. Churchill, de madre estadounidense, tuvo su apoyo incondicional para ganar la II Guerra Mundial. Conocen bien lo que es mantener a la familia unida, pese a hablar un inglés tan diferente. De aquellas colonias, viene este amor anglosajón tan protestante.

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Sólo en Jaén –los aceituneros de Miguel Hernández los saben– hay 66 millones de olivos. Trump nunca ha visto un olivo, ni falta que le hace. Su nueva bravuconada, que deja en el suelo la economía andaluza, puede que al final no sea tan grave. Acostumbra a amenazar alto, para después rebajar sus exigencias tuiteras. Con China va en ese tirar/aflojar, mientras los chinos espían, copian, fabrican y venden más barata tecnología, el verdadero problema. Se juegan unas pérdidas de 250 mil millones de dólares por la carga arancelaria de Trump. Se saca una lección con esto del aceite de oliva, los lácteos, vinos y aceitunas, amenazadas con el arancel Trump. Y es que hay que diversificar la economía andaluza, ya es hora. No se puede vivir sólo del oro líquido aceitoso y del turismo. Andalucía podría perder entre 500/1.200 millones de euros solo por el Brexit/Johnson, ese británico sin piedad. Recurrir a la UE para salvar esa pérdida del 2,4% del PIB andaluz es la vía fácil. ¿Para cuándo el salto industrial tecnológico?

Y como broche de oro, Kristalina Georgieva se estrena como directora-gerente del FMI con el anuncio del Apocalipsis económico mundial. Sin que se le arrugue el gesto, profesional e impasible, la búlgara asegura que el 90% de los países están entrando en una depresión profunda. Da cifras: en 2020, los balances serán deficitarios. El crecimiento global será menor, unos 640.000 millones/euros. Un lastre de larga duración. No duda en achacar al tsunami que viene a las tensiones comerciales entre EE UU/China y el Brexit. La OCDE tampoco se arruga. La economía española está fatigada, frenada, tal como toda la Europa del euro. Ambos organismos, no son pesimistas, más bien optimistas bien informados.