Candidatos en prácticas

La Razón
La RazónLa Razón

Huérfanos de sus carismáticos alcaldes de Andalucía Occidental –Nieto, Teo, Rodri y Zoido–, los populares andaluces comienzan a desgranar los nombres de los candidatos a las municipales de 2019, en los que detrás de Francisco de la Torre se adivina la más desoladora nada. «Después de mí, ‘naide’. Y después de ‘naide’, Fuentes». Como el torero Guerrita podría hablar el regidor malagueño al girarse y ver lo que tiene detrás, nadie o menos todavía, vistas las identidades desveladas de los aspirantes a la reconquista de Sevilla (Beltrán Pérez) y Córdoba (José María Bellido), mientras que por Huelva y Cádiz anda la ejecutiva regional con un lazo tratando de cazar a un ingenuo postulante. Los exiguos currículums, y miren si es iletrado este corrector cibernético que subraya el plural latino «curricula», de ambos se enmarcan en un desolador contexto de profesionalización de la política que en Andalucía comenzó a dibujar el socialismo siempre gobernante y que ahora ha clonado su némesis conservadora: se bajaron del carrito de bebé, apenas destetados, para encaramarse al cargo en el que pretenden jubilarse, empezando por la delegación del distrito y acabando, los más espabilados, en una subsecretaría ministerial. Ahí refulge el ejemplo de Moreno Bonilla, primer vicario meridional de esa cantera sorayesca que pretende gobernar la comunidad más poblada de España con el bagaje raquítico de un expediente académico burdamente tuneado y unas prácticas muy bien remuneradas en el chiringuito de Ana Mato, alias Lady Jaguar. Su única defensa es que los contrincantes andan de papeles igual o peor, ese mal de muchos que consuela a los tontos y desconsuela al ciudadano hasta empujarlo a las garras de la antipolítica. Luego se enfada Virginia Pérez, que tal baila, cuando las encuestas pintan mal.