Política

Cs, en clave nacional, pasa de puntillas por la precampaña andaluza

Arrimadas aboga por el fin del «clientelismo» para una Andalucía «imparable con otras políticas»

Albert Rivera, Inés Arrimadas, Luis Garicano y Juan Marín, entre otros /Foto: Ke-Imagen
Albert Rivera, Inés Arrimadas, Luis Garicano y Juan Marín, entre otros /Foto: Ke-Imagen

Arrimadas aboga por el fin del «clientelismo» para una Andalucía «imparable con otras políticas»

El Día de los Santos Arcángeles, Ciudadanos convocó en la Plaza de España de Sevilla para la clausura de la convención «España Ciudadana» a cargo del líder del partido, Albert Rivera, y con la intervención de la portavoz nacional Inés Arrimada y del estratega económico Luis Garicano. El partido naranja, en pleno proceso preelectoral en Andalucía, pasó de puntillas por los asuntos de la comunidad, centrándose en aspectos nacionales.

A las 11:00, el veranillo del membrillo, o de San Miguel, se dejaba notar en el monumento ideado por Aníbal González para la Exposición del 29. La organización del acto habló de 1.500 sillas, aunque varias filas fueron retiradas mientras se hacía tiempo para iniciar el acto, que arrancó a las 11:24. Un millar de personas, tirando por lo alto, se congregó en la cita. A escasos metros, las vendedoras de romero no tenían claro qué acto había en la plaza. Tampoco los turistas orientales, que hasta se hacían fotos vestidos de boda. En el Bar Citröen, directamente, desconocían la presencia del mediático líder de Cs a pocos metros. Rivera llegó con el líder del partido en Andalucía, Juan Marín, que se limitó a acompañarlo y a coincidir en el color de la camisa; junto a los citados Arrimadas y Garicano. «Todos soñamos con un país de ciudadanos libres e iguales donde no haya cortapisas al talento, y eso es la plataforma ‘España Ciudadana’», arrancó la líder de la oposición en Cataluña. Arrimadas, que se definió como «catalana y andaluza» y recordó que vivió «cinco años en Sevilla» cuando estudiaba la carrera, fue quien más menciones hizo a Andalucía: «Los andaluces nos merecemos ver de lo que es capaz esta tierra con otros políticos al frente, ya que podemos ser imparables. Así que ni un año más con los mismos gobernantes». Arrimadas, que defendió el fin del «clientelismo», insistió en los valores «reformistas y europeístas» de España Ciudadana, una «plataforma transversal, civil, y en la que todo el mundo pueda aportar y centrarnos en lo que compartimos». La líder del partido naranja en Cataluña pidió «dar un paso más» porque «el problema no es de la Constitución, el problema de ruptura de igualdad ha venido por la manera de gestionar en los últimos años». Arrimadas ejemplificó con diversos casos de la vida cotidiana donde «se ha quebrado la igualdad entre los españoles», entre los que citó las diferencias entre comunidades a la hora acceder a los libros de texto, pagar impuestos, o acceder a la sanidad. «No se puede admitir que por tener el carnet de un partido se tengan más oportunidades», señaló. La portavoz nacional de la formación naranja incidió en la idea de que «regeneración es igualdad. Hay unas ganas enormes de limpiar nuestro país, y hay reformas de calado que son muy importantes para hacer, como es el caso del Senado. Por tanto, progreso es igualdad. Y la igualdad de todos los españoles se va a garantizar cuanto mejor vaya nuestra administración». Arrimadas finalizó su discurso rechazando el «discurso de que somos los peores y el peor país del mundo. A pesar de todos los problemas, el futuro esta por escribir y tanto este país como Andalucía merecen la pena. Cuando trabajamos unidos, somos imparables».

El responsable económico de Cs, Luis Garicano, agradeció a los intervinientes de las distintas mesas de trabajo, citándoles por su nombre, lo que no pasó desapercibido para muchos asistentes, que, a la salida del acto, comentaban por el móvil, emocionados, el detalle. «Hemos venido a escucharos y a entender vuestras preocupaciones», indicó, para enumerar los temas del debate como la igualdad a la hora de votar, el clientelismo, el acceso a la educación, o la sensación de agravio porque no hay transparencia en el sistema y se desconocen las causas de las diferencias de financiación.

Albert Rivera, que se marchó entre una marabunta de seguidores en busca de una foto, arrancó su alocución a las 11:53, orgulloso del enclave, en el que se representa «a todas las provincias de España». «La igualdad no sólo se proclama, se defiende y se legisla», señaló. Rivera apuntó que en España «hemos sufrido dos golpes de Estado a la democracia» y defendió que «el Estado debería garantizar los derechos de los españoles y no romper la igualdad o enfrentar a los ciudadanos». Rivera presentó «un decálogo» naranja, a modo de «tablas de la ley», una reformas fruto de la convención «España Ciudadana» en Sevilla: «Por un país de ciudadanos libres», las cuales definió como «propuestas necesarias y valientes para resolver la desigualdad entre los españoles».

«Un ciudadano, un voto», «listas abiertas» y una cuota mínima electoral del 3% para entrar en el Congreso (el resto, «los que quieren romper España», a otra Cámara) fueron los aspectos principales del primer punto. «Una financiación sin privilegios» y el «no al cupo vasco» es el segundo punto del decálogo. Rivera pidió a Susana Díaz que explique por qué «apoyó» el «cuponazo» a otras regiones cuando continuamente reclamaba más financiación para Andalucía. «La reforma o cierre del Senado», con menos miembros y el fin de los aforamientos; «la eliminación de la disposición constitucional que contempla la anexión de Navarra al País Vasco», «la equiparación salarial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», con «una academia» para todas las policías del país; «una tarjeta sanitaria única» y un «expediente único»; «la supresión del impuesto de Sucesiones y Donaciones» –único punto en el que citó la labor de Ciudadanos en Andalucía–; y «la educación» son el resto de puntos. «Llevamos 40 años descentralizando sin coordinación», se quejó Rivera. El líder del partido naranja criticó que Pedro Sánchez premie «la deslealtad de Trapero y la cúpula policial mientras castiga a los que fueron leales con la Constitución», con la complicidad de Susana Díaz. «Es como si Tejero da un golpe de Estado y le subimos el sueldo», criticó.