Política

Cuando la Guardia Civil actúa con medios frente al narcotráfico

Imagen de una intervención de la Guardia Civil en Algeciras
Imagen de una intervención de la Guardia Civil en Algeciras

La Fiscalía Antidroga de Cádiz y Ceuta en su memoria de 2017 calificaba de alarmante el récord de hachís incautado. El resultado no era para menos 216,5 toneladas, 66 toneladas más que el año anterior. La memoria apuntaba un dato significativo: los 170.870 kilos que se intervinieron en el Campo de Gibraltar, concretamente entre La Línea y San Roque. Una memoria que nos alertaba también del trabajo previo de los narcos para garantizar sus desembarcos y la ocultación de la droga en una zona conocida como el Zabal. Una urbanización ilegal construida, con dinero procedente del narcotráfico, aprovechando la debilidad de la administración para abrir expedientes de destrucción de estas narcoresidencias. Un residencial para delincuentes, un lugar para protegerse de las Fuerzas de Seguridad del Estado y esconder la droga en zulos de película.

El pulso al estado de derecho de los narcotraficantes del Campo de Gibraltar era evidente, público y retransmitido diariamente por los medios de comunicación. Las planeadoras llegaban a las playas a la vista de ciudadanos perplejos y abochornados que sacaban a sus hijos del agua para protegerlos de accidentes y no entorpecer a estas organizaciones criminales violentas; mientras otros vecinos sacaban la droga de las embarcaciones y se enfrentaban a guardias civiles y policías. Batallas ganadas por los narcos a los agentes de los Cuerpos de Seguridad del Estado, que se veían impotentes y desbordados por la falta de personal, material y vehículos para combatir a las organizaciones criminales.

Esta situación de desvergüenza y ostentación fue denunciada por AEGC ante los medios de comunicación, porque los guardias civiles no podemos resignarnos a perder el control de la seguridad ciudadana en nuestro país. No podíamos defraudar a miles de vecinos que nos mostraban su apoyo y, por esa razón, insistimos y denunciábamos una y otra vez a los medios de comunicación esta aberrante situación. Faltaban guardias civiles para investigar, aprehender y detener a los narcos cuando llegaban a nuestras playas, además de una ley que acabara con la salida impune de las planeadoras.



AEGC, junto a otras organizaciones vecinales y Cuerpos de Seguridad, consiguió poner en el punto de mira de los medios de comunicación la pérdida de autoridad de las Fuerzas de Seguridad en el Campo de Gibraltar. El aumento de la presión mediática hizo remover las conciencias de los representantes políticos que se desplazaron a la zona y prometieron a los ciudadanos un plan especial para acabar con estas organizaciones criminales.



Había que acabar con unos delincuentes peligrosos, muy organizados y perfectamente jerarquizados, donde sus lacayos no dudaban en asaltar a los agentes de los Cuerpos de Seguridad para liberar a sus jefes. La falta de un plan específico de seguridad contra el narcotráfico y de guardias civiles y policías había convertido el Campo de Gibraltar en una pequeño Medellín donde los narcos tomaban las calles, además de granjearse la simpatía y colaboración de parte de la sociedad; unos delincuentes que hacían ostentación de dinero, mansiones y se promocionaban en las redes con vídeos cutres como los de los cárteles colombianos.

Hace unos meses el Ministerio del Interior decidió poner orden a tanta chulería y desprecio a las leyes de estas organizaciones criminales. Ese mismo día sabíamos que más pronto que tarde los delincuentes acabarían donde les corresponde. Se acabaron las fanfarronadas de “los castañas, los messis, Emilios el moro” y de sus amigos de fechorías. Se acabó, porque comenzaba el trabajo callado, pero eficaz de la Guardia Civil. Un trabajo que no ha tardado en dar sus frutos y que no ha podido ser más satisfactorio. En sólo unos meses se han detenido a 461 personas, se han incautados 76.617 kilos de hachís y 7.348 kilos de cocaína, 151 vehículos, 23 embarcaciones y 11 millones de euros en bienes. Mientras tanto siguen abiertas cientos de operaciones contra el tráfico de drogas e investigaciones de blanqueo de capitales donde se intervendrán millones de euros y bienes de estas organizaciones criminales.

Los narcos ya no entran y salen a sus anchas por las playas, porque saben que hay guardias civiles para hacerles frente cuando desembarcan y un número importante de agentes para labores de investigación y vigilancia. Se acabó la chulearía de los "messis", porque hay una buena defensa, un buen centro del campo, un buen equipo para que no nos metan goles y para hacer un gran contraataque. Los narcos saben que los guardias civiles, que la Guardia Civil con medios siempre gana la liga, juegue en el campo que juegue.

Sin embargo, nos toca hacer una reflexión y preguntarnos ¿ En qué hemos fallado para llegar a este despropósito? Algo no se ha hecho bien, porque estos fenómenos no aparecen de un día para otro y deben de combatirse desde el inicio con medios, personal y leyes. Sin duda, los recortes en seguridad ciudadana nos ha pasado factura y han facilitado el nacimiento de organizaciones criminales que intentan arrogarse el poder en zonas como el Zabal. Tampoco se ha prestado atención a las asociaciones de guardias civiles que llevábamos décadas pidiendo la prohibición de las embarcaciones de alta velocidad. Unas narcolanchas que salían impunemente de los puertos ante la mirada impotente de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El aumento de guardias civiles para combatir estas organizaciones y la prohibición de las embarcaciones de alta velocidad está dando sus frutos. Se están interviniendo miles de kilos de drogas, se intervienen cuentas y se ponen en marcha operaciones de blanqueo de capitales que acabaran con tanta chulearía y ostentación.



Sin embargo, tendríamos que preguntarnos ¿por qué no se ha hecho antes ? y una pregunta más ¿todo este despliegue actual se va a mantener para evitar que vuelvan a hacerse fuertes o será solo un espejismo? Los resultados que ahora obtenemos deberían marcar ese futuro.