Del Rey y la Semana Santa cotidiana

El pregonero describe sus vivencias de forma sencilla e insta a vivir intensamente la Madrugada

José Ignacio del Rey Tirado, en un momento de su disertación
José Ignacio del Rey Tirado, en un momento de su disertación

Despojado de cualquier artificio. Sin alharacas ni estridencias. Así será recordado el pregón de la Semana Santa de Sevilla que ayer pronunció José Ignacio del Rey Tirado en el Teatro de la Maestranza. Un auditorio que vibró, y también en algunos momentos rompió a carcajadas, con la prosa sencilla y cercana de este abogado. Porque Del Rey habló de la Semana Santa cotidiana, la que está latente todo el año en cualquier sitio, la de los «frikis» y la de los «jartibles». Pero también de una celebración que la vive hondamente desde el compromiso.

Empezó su disertación defendiendo a las cofradías que procesionan el Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión. «No hay hermandades de vísperas, sino hermandades de realidad». Porque, tal y como aseguró, «no todo es el centro».

La ironía empezaba a aflorar en su alocución. Por ejemplo, cuando un hermano mayor le propuso a «un buen amigo» integrarse en la junta de gobierno y, ante las dudas, el dirigente le dijo que «esto son dos ratos a la semana, no tiene mayor complicación». «Dos tardes es lo que termina yendo a su casa», aseguró provocando la risa del público. O cuando se adelantó a los titulares que hoy se publicarían: «Ha sido un pregón muy sevillano y un pregón para leer». La defensa encendida de la fe, y de la manera de entender y vivir la Semana Santa en Sevilla, fue otro de los puntales de un texto en el que la poesía apareció tímidamente. «Entra y participa, sevillano, y si no lo eres también. Si nos visitas atraído por nuestra belleza, aquí estamos. Si la quieres vivir como algo cultural, adelante. Si la ves como manifestación antropológica, bienvenido. Pero respeta mi fe».

Uno de los momentos álgidos fue cuando dedicó unos versos a la Macarena, con los sones de fondo de «Suspiros de España». La música, como viene ocurriendo en los últimos años, también estuvo presente en el pregón de Del Rey. «Cuando hablo de Esperanza/ mi alma de ti se acuerda/ Esperanza de mi vida,/ que en ti se colma y se llena,/ Esperanza de mi gente, fe de mi familia entera».

La Madrugada es un asunto que está en boca de todos y tampoco podía faltar en el pregón. En este caso, en forma de alegato. Porque el pregonero instó a vivir esta jornada intensamente a pesar de los disturbios que se produjeron el año pasado. «Sevillano, no desertes, Dios te llama a tomar el cirio, la cruz o la insignia. ¿En esta noche tan decisiva le vas a dejar solo? Sevillanos, cofrades, tomad las calles y la fiesta en vuestras manos».

El Cachorro o el Gran Poder fueron algunas de las advocaciones en las que se centró. Pero, sobre todo, en su Cristo de la Buena Muerte, convirtiendo en lema esta frase que repitió: «Yo soy de la Buena Muerte, yo soy de Los Estudiantes».

De la unidad de España al recuerdo a Gabriel

En la presentación del pregonero, el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, tocó varios temas que vienen marcando la actualidad. Uno de ellos fue el desafío independentista de Cataluña, reseñando que «me siento orgulloso de haber nacido en una ciudad que pertenece a una nación diversa, pero con un único corazón: España». También tuvo un sentido recuerdo para el pequeño Gabriel.