Política

El 70% de los pacientes con anorexia son adultos sin unidades específicas

Una madre de Granada reúne 200.000 firmas y denunciará a la Fiscalía el «déficit» en el SAS para ingresos largos de mayores de edad. La Consejería de Salud admite que existe un problema de «atención integral»

Patricia Cervera, en la imagen junto a su hija, ha iniciado una campaña con el lema «Tratemos la anorexia» / Foto: La Razón
Patricia Cervera, en la imagen junto a su hija, ha iniciado una campaña con el lema «Tratemos la anorexia» / Foto: La Razón

Una madre de Granada reúne 200.000 firmas y denunciará a la Fiscalía el «déficit» en el SAS para ingresos largos de mayores de edad. La Consejería de Salud admite que existe un problema de «atención integral»

Aunque los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se asocian con la adolescencia, cuando el cuerpo experimenta cambios y sobre todo las niñas son más vulnerables a la presión de los cánones estéticos, son procesos que en muchos casos no sólo se alargan más allá de los 18 años sino que llegan a cronificarse. Es a partir de la mayoría de edad cuando el SAS adolece de una asistencia especializada para los casos más graves que requieren ingresos, al no existir como en otras comunidades unidades específicas, lo que obliga a estas chicas a ser hospitalizadas en las áreas de salud mental o incluso en infecciosos, como propusieron a Patricia Cervera ante la última crisis que sufrió su hija, de 21 años y que padece anorexia desde los 13, con 31 kilos de peso y tras diez horas sin ingerir ningún alimento ni agua, con las defensas de su sistema inmunológico bajas.

Fue la gota que colmó el vaso para que su madre emprendiera una campaña en redes sociales y de recogida de firmas que ya supera las 200.000 para denunciar el déficit del SAS en la atención integral que requieren estas pacientes. Un déficit que la ha llevado a pelear para trasladar a su hija a un hospital público de Ciudad Real que sí tiene unidades específicas, a diferencia de Andalucía, donde en 2017 –último dato disponible– fueron atendidos 679 pacientes (371 enfermos de anorexia y 308 de bulimia), de los que el 70% (476) eran mayores de edad, según las cifras facilitadas a Cervera a través del portal de transparencia (la información oficial trasladada a La Razón reduce los casos tratados ese año a 520 y 565 en 2016).

Los menores son tratados en las unidades de salud mental infanto-juvenil, no especializadas en TCA pero donde tienen un seguimiento más continuo con consultas periódicos con el endocrino y el psiquiatra. «Al cumplir los 18 años salen de ahí, tienes que pedir cita por un lado en salud mental de adultos y por otro al endocrino, las consultas son más espaciadas y eso es ineficaz para estos pacientes», denuncia Cervera, lo que provoca que la enfermedad «se cronifique» con secuelas como desnutrición severa, osteoporosis, dolores gastrointestinales, mala regulación de la temperatura corporal, insomnio, ansiedad y depresión, que en ocasiones lleva hasta el suicidio. «Son muchas las veces que mi hija me dice que no quiere vivir así, y ver a un hijo abandonado cuanto tiene solución es lo que me ha llevado a mover cielo y tierra si la Junta no garantiza el derecho a la salud», expone esta madre coraje.

La Consejería de Salud reconoce que en el SAS «no contamos con unidades especializadas dedicadas únicamente a trastornos de la conducta alimentaria» y que cuando el paciente requiere ingreso, «para menores de 14 años la hospitalización será en unidades de pediatría y entre 14 y 18 años en unidades de hospitalización de salud mental a través de las Unidades de Salud Mental Infanto Juvenil». Según los datos del SAS, para abordar todos los problemas de salud mental hay 77 unidades comunitarias, 14 infanto-juvenil, nueve unidades de rehabilitación de salud mental, 16 hospitales de día, 15 comunidades terapéuticas con camas de hospitalización y programas de día y 20 unidades de hospitalización. «Actualmente se está trabajando para corregir el déficit en la atención integral, que es el verdadero problema de estos pacientes», afirma la consejería.

En las comunidades terapéuticas o unidades de hospitalización de salud mental, estos pacientes –a los que al ser mayores de edad hay que convencerlos para que ingresen o incapacitarlos judicialmente– conviven con otros enfermos psiquiátricos donde «la experiencia es muy negativa porque los insensibilizan aún más, lo que hacen es ponerles sonda, tenerlas con contención y rápidamente que cogen peso los mandan a la calle y dejarlos en la calle es dejarlos morir lentamente», lamenta Cervera. Revela además que incluso yendo de urgencias con su hija «la endocrina le daba el alta pese a su debilidad extrema» y en diversas crisis la han ingresado en plantas de «Cardiología, Endocrinología, Medicina Interna y la última vez en Infecciosos, donde pedí el alta voluntaria porque era una sentencia de muerte».

Estos pacientes requieren ingresos largos con personal especializado. Donde hay unidades especializadas, tras el tiempo que necesitan de hospitalización, pasan al hospital de día y conforme van mejorando pueden recibir el alta pero tienen un seguimiento mediante consultas periódicas. En su caso, peleó para lograr el traslado a pero «ni te dan recursos aquí ni la opción de derivar a comunidades donde sí los hay como Castilla La Mancha o La Rioja», critica. No existen centros de referencia ni protocolo para derivar casos de unos sistemas sanitarios públicos a otros. Por ello, además de la campaña de recogida de firmas y tras conocer a otras familias en su misma situación, Cervera ha remitido sendas cartas a la Junta y el Ministerio de Sanidad además de presentar una queja ante el Defensor del Pueblo y también acudirá a la Fiscalía.

Su hija sigue ingresada en Ciudad Real, pesa 33 kilos y aceptó que su madre usara su foto para su campaña. «Me costó mucho porque resulta doloroso verla derrotada», admite su madre, que por ella está dispuesta a llegar a donde haga falta.

Planes de proyecto y demanda

La viceconsejera de Salud la llamó y le dijo que «sabían de esta necesidad». «Le pasé el contacto de una persona del Virgen de las Nieves que tenía un proyecto parado, me volvió a llamar y me dijo que la idea era un hospital de día en la planta de Endocrinología y eso no resuelve el problema, se necesita personal especializado», explica. Mientras la Junta dice estar «trabajando», Cervera prevé demandar al SAS por responsabilidad patrimonial.