El PSOE se queda sin la principal línea de ataque contra Moreno

Susana Díaz trata de sacudirse la derrota asegurando que los ciudadanos han votado «en clave nacional»

La presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, compareció ayer en la sede regional del partido en Sevilla
La presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, compareció ayer en la sede regional del partido en Sevilla

Susana Díaz trata de sacudirse la derrota asegurando que los ciudadanos han votado «en clave nacional».

El resultado de las elecciones generales ha zarandeado el tablero político andaluz. En el Partido Popular hay ambiente de euforia tras conseguir la primera victoria electoral después de cuatro derrotas consecutivas –europeas, autonómicas, municipales y generales– que Susana Díaz endosó personalmente a Juanma Moreno. Ahora la situación se ha invertido. Los populares reconectan con la racha de triunfos que se produjeron en la última etapa de Arenas de los años 2011 y 2012, aunque el triunfo de las autonómicas de 2012 fuera el más amargo para los populares al no conseguir la mayoría absoluta que indicaban todas las encuestas. Entonces, como el domingo, éstas se equivocaron.

La nueva foto electoral aboca al Partido Socialista a una reformulación de su discurso, ya que se queda sin argumentos para presentar a Juanma Moreno como la persona llamada a batir todos los récords en acumulación de derrotas en el menor tiempo posible. En estos términos se ha manifestado de hecho en más de una ocasión la presidenta andaluza.

La coartada explicativa que encontró ayer Susana Díaz, que intervino durante la reunión del Comité Ejecutivo Regional, es que se trata de unas elecciones generales y los ciudadanos han votado «en clave nacional». Fue lo primero que dijo tras tomar la palabra para proteger un talón de aquiles que queda al descubierto. «En unas elecciones generales hay aspectos muy distintos a los de las elecciones autonómicas y municipales». Habló de la valoración de aspectos que escapan a las competencias autonómicas como la seguridad y la cohesión territorial. Toda una gama de «elementos estructurales del Estado» sobre los que ni las regiones ni los ayuntamientos tienen decisión.

La argumentación es difícilmente sostenible. La realidad es que el PSOE andaluz se ha apuntado todas las victorias en la comunidad, ya se tratara de elecciones europeas o generales, y ha endosado las derrotas a Juanma Moreno. Y sobre esta sucesión de derrotas ha tejido, de hecho, un relato repetitivo para minar el liderazgo del presidente del PP-A.

Donde más se han visualizado estos reproches ha sido en la Cámara andaluza. Raro ha sido el Pleno en el que Díaz no le ha afeado las derrotas a Juanma Moreno. «Señor Moreno, cuando quiera debatir con la oposición tiene un camino: gane las elecciones en Andalucía y tendrá la sesión de control a su disposición», le dijo el pasado 25 de mayo en pleno fragor del debate. En el Pleno anterior, el portavoz parlamentario socialista, Mario Jiménez, fue –como suele ir– más allá: «Está claro que hay quien quiere empezar la campaña aquí esta tarde, pero quien empieza la campaña adulterando las instituciones acabarán derrotados, derrotados. Y el señor Moreno Bonilla, el caballero de la triste figura, que hace política con la amarga hiel de sus derrotas, está otra vez planteando las cosas de la misma manera que lo ha hecho el Partido Popular en esta tierra durante 30 años , y ya está más cerca de ser el nuevo campeón. Seis de seis le convertirán en el nuevo campeón, en el de los revolcones electorales, pero campeón, con seis derrotas».

La euforia de Juanma Moreno en su comparecencia del domingo en la sede regional del partido sólo puede entenderse teniendo en cuenta estos reproches constantes que ha tenido que encajar por parte del PSOE desde las elecciones autonómicas de marzo del pasado año –12 meses después de coger las riendas del partido–, y en la posibilidad cierta de que tuviera que cargar con una quinta derrota en dos años. Nada deseaba más que las palabras que pronunció en la noche del domingo: «Hoy ha perdido la señora Susana Díaz, y lo digo abiertamente». Juanma Moreno valorará hoy los datos más en profundidad, tras la reunión de la Junta Ejecutiva Regional. Pero el momento que realmente esperan los populares es el próximo Pleno parlamentario del 7 de julio, la primera vez que los máximos responsables de PP y PSOE debatirán después del resultado electoral.

Susana Díaz se amparó ayer en algunos datos para matizar la derrota, como la victoria del PSOE en dos tercios de los ayuntamientos andaluces –517– o que el PSOE-A ha sido decisivo para que no se produzca el «sorpasso» a nivel nacional al mantener además una ventaja de más de 537.000 votos y casi 18 puntos de diferencia con Unidos Podemos. Pero es el peor de los panoramas esperados.

Para el PP, en cambio, los resultados han superado ampliamente las expectativas. Esta formación está muy lejos del techo histórico de las generales de noviembre de 2011, no alcanzado en ningún otro proceso electoral, de casi dos millones de votos en la región. Y mientras exista el pluripartidismo, no volverá ni de lejos a repetirse. No obstante, el PP ha recuperado 359.000 votos desde las autonómicas de marzo de 2015, cuando la formación tocó suelo.

Hay otro elemento que conviene no perder de vista y que anima los análisis de los que en el PP ven el resultado de las generales como el principio de un cambio de ciclo en la región. La permanencia de un Gobierno del PP permitirá a Susana Díaz seguir estirando la estrategia de la confrontación contra Madrid. Aún así, y pese a los nuevos requerimientos de Bruselas, se abre una etapa de mayor bonanza económica que permitirá mayores inversiones en Andalucía y eso lo puede aprovechar Juanma Moreno. La máxima de Soraya Sáenz de Santamaría es que el PP ha hecho durante la crisis reformas sin presupuesto. «Ahora toca hacer reformas con presupuesto», dice.