El violador de Sevilla había drogado a su mujer y la fotografió desnuda

El acusado de matar a una chica en el parque de María Luisa seguirá en la cárcel tras declarar ante el juez catorce testigos

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El acusado de matar a una chica en el parque de María Luisa seguirá en la cárcel tras declarar ante el juez catorce testigos

El hombre de 46 años acusado de una agresión sexual y homicidio en un parque de Sevilla por causar la muerte a una mujer que estaba aletargada, seguirá en prisión después de que ayer declararan catorce testigos ante el juez encargado del caso, informaron a Efe fuentes judiciales.

El juez de instrucción 16 de Sevilla, Juan Gutiérrez Casillas, tomó declaración a catorce de los dieciséis testigos citados, entre ellos la actual pareja del detenido, F.M.S., amigos personales de la mujer, una hermana y los trabajadores del parque de María Luisa que encontraron el cadáver la mañana del 24 de febrero pasado.

No comparecieron dos personas que viven habitualmente en el entorno del parque, que han sido citadas el 29 de abril y tras lo cual el abogado del detenido, Eugenio Guevara, anunció que pedirá su libertad, lo que no logrará por parte del juez, según las fuentes. Todos los testigos mantuvieron las declaraciones que prestaron ante la Policía Nacional excepto su actual pareja, que cambió la hora en la que dijo que el hombre llegó a casa y que hace diez años le denunció por maltrato porque, según dijo, la drogó, y cuando estaba aletargada, la desnudó, pintó y le hizo fotografías.

La víctima falleció desangrada por los abusos que sufrió mientras estaba afectada por los medicamentos que tomó para suicidarse, que no le hubieran causado la muerte.

Los trabajadores del parque que encontraron a la mujer explicaron que a las 09:00 horas de aquel día la vieron sentada y acurrucada en un banco de la glorieta Juanita Reina y que cuando la tocaron y le hablaron no reaccionó y cayó hacia un lado, tras lo cual llamaron al 061, que certificó su muerte.

Después llegó la Policía, que encontró en su bolso una nota anunciando su suicidio, tras lo cual, a las 12:00 horas, ordenaron que la zona se limpiara, según los testigos.

En el entorno del banco había varios pañuelos de papel, algunos con restos de sangre, que fueron retirados por los operarios, aunque uno precisó que, como es asidua a la serie de televisión CSI, guardó ocho en una bolsa aparte del resto de basura «para no contaminar las pruebas». De hecho, el análisis del ADN de esos pañuelos, que se recuperaron del contenedor, fue una de las pruebas esenciales para detener al único acusado en el caso.