El PSOE andaluz se lamenta: «Hay nombres que tuvimos que buscar quiénes eran»

Los socialistas defienden ante la «purga» de Ferraz que en la comunidad «hay una voz única, autorizada por todos»

El secretario de Organización del PSOE de Andalucía, Juan Cornejo / Foto: La Razón

Los socialistas defienden ante la «purga» de Ferraz que en la comunidad «hay una voz única, autorizada por todos»

La procesión va por dentro y ahora también por redes sociales. Mientras que vía Twitter se acumularon las despedidas llenas de emoción y los mensajes de agradecimiento de los «elegidos» por Ferraz para las listas, por WhatsApp y Telegram se mostraban las críticas, lamentaciones y dudas ante la guerrilla abierta, de nuevo, entre las direcciones nacional y andaluza. Susana Díaz atisbaba la maniobra de Pedro Sánchez, aunque su círculo más cercano esperaba un mínimo de condescendencia, esto es, que el candidato más votado en Andalucía como número uno por Sevilla al Congreso, Antonio Pradas, al menos fuera al Senado. El político de El Rubio (Sevilla) ha sido laminado de las listas como aviso a navegantes. Tras el comité, Susana Díaz señalo el ya célebre: «Tomo noto». En realidad, lleva «tomando nota» bastante tiempo. El secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo –«Os lo digo con sinceridad»– aseguró ayer que «hubo nombres que tuvimos que buscar quiénes eran». Oficialmente, el PSOE-A no volverá a hablar de las listas confeccionadas –«la purga»– por Madrid para Andalucía.

Los socialistas andaluces tratan de enviar un mensaje de unidad de cara a las elecciones y, sobre todo, ante su lideresa Susana Díaz. Las divisiones «son milongas que algunos quieren contar», subrayando –hasta seis veces lo dijo– que el voto particular en la comisión federal de las listas y el hecho de no apoyar las candidaturas al no emitir voto estaba pactada entre Susana Díaz y los ocho secretarios provinciales del PSOE andaluz. «Todos a una» es el mensaje, por más que en cuatro provincias se alcanzó un pacto y en otras tantas (Sevilla, Córdoba, Cádiz y Almería) no. La posibilidad de un ajuste de cuentas, para Cornejo, forma parte de «valoraciones subjetivas». El número 2 de Susana Díaz sí dejó caer que hay «quien intenta dividir cuando eso no existe». Cornejo admitió que les «hubiera gustado una mayor representación de los compañeros que tuvieron un amplio respaldo en las asambleas». «Ha habido una voz única, autorizada por todos» y el voto particular «fue producto de un acuerdo de las ocho direcciones provinciales con la dirección regional y su secretaria general a la cabeza. Lo demás son milongas». «No es el final que nos hubiese gustado, pero desde el minuto uno hemos dicho que quien tenía la última palabra era el Comité Federal, a propuesta de la Comisión Federal de Listas, y tenemos que acatar las decisiones y defenderlas a partir de hoy», manifestó. El PSOE andaluz reclamaba que se «razonaran» los cambios y se reconociera «el talento andaluz».

La estrategia del PSOE-A ha pasado por tratar de poner a Pedro Sánchez ante el espejo de «la militancia», esto es, ofreciendo teóricamente «un proceso ejemplar» y poniendo a Ferraz ante la tesitura de cambiar las listas votadas por los militantes y en las que en, por ejemplo, Sevilla, la ministra Montero –número uno para el Federal– quedó relegada por debajo del décimo puesto. Toscano, alcalde de Dos Hermanas y valedor de Pedro Sánchez en Andalucía, habló directamente de «un pulso», igual que Gutiérrez Limones, quien finalmente entró en la lista al Senado. Según Cornejo, el objetivo era que en las listas hubiera habido «un reflejo mínimo de lo que han manifestado más del noventa por ciento (de los militantes) en las diferentes provincias». En municipios como San Juan de Aznalfarache, de donde es natural Verónica Pérez, la secretaria general del PSOE de Sevilla, casualmente, con un 80% de participación, los candidatos afines a la dirección obtuvieron los mismos votos. El entorno de Susana Díaz lo venía rumiando: «Nunca se han cambiado las listas en Andalucía». Díaz avisó de que «toma nota» aunque lo único pendiente era subrayarlo.