Andalucía

Mario Casas y Natalia de Molina describen el rodaje de “Adiós” en las 3.000 como una “experiencia única”

El actor gallego adelanta que ha “intentado imitar el acento andaluz lo mejor posible pero ya sé que me van a dar por todos lados”

El actor gallego adelanta que ha “intentado imitar el acento andaluz lo mejor posible pero ya sé que me van a dar por todos lados”

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El sevillano Paco Cabezas lleva seis semanas rodando en los barrios de su ciudad su segunda película en España tras una década trabajando en EE UU y codeándose con estrellas como Nicolas Cage, a quien reconoce que no “le hubiera podido pedir las cosas” que le ha hecho hacer a Mario Casas y Natalia de Molina para su thriller “Adiós”, en el que ambos interpretan a una joven pareja que residen en las 3.000 viviendas, una de las zonas más deprimidas de la ciudad y asociada a los clanes de la droga, y cuya hija pequeña Estrella muere el día de su Comunión en un accidente de coche. Este jueves el rodaje se trasladó al barrio de la Macarena, en la azotea de un edificio desde la que casi se pueden tocar las murallas de Sevilla y con unas vistas impresionantes del casco histórico. Pero tanto Paco Cabezas como el guionista José Rodríguez, igualmente sevillano, destacan que la película es sobre todo una cinta “de barrio” que mostrará zonas de la ciudad “que no estamos acostumbrados a ver y que tienen un encanto”. Sevilla y barrios como el Polígono Sur y Los Pajaritos son “un personaje más”, aunque también han rodado en pleno centro (además de en la Macarena en la calle Tetuán) y en el emblemático edificio de la antigua Fábrica de Artillería -donde continuarán estos últimos días hasta finalizar el rodaje el próximo miércoles-, en el barrio de San Bernardo, cuyo entorno ya sirvió a otro sevillano ilustre, Alberto Rodríguez, como escenario para una película protagonizada también por Mario Casas, “Grupo 7”. El actor diferencia los estilos de ambos porque “Alberto es realismo absoluto y Paco construye otro realismo”, que él mismo define como “realismo mágico”. Fuera de Sevilla han rodado en las localidades de Huevar y Valencina, además de en la antigua cárcel de El Puerto de Santa María (Cádiz).

Pero sin duda una de las experiencias que más ha marcado al equipo ha sido el rodaje en las 3.000 viviendas, el barrio donde viven los protagonistas -Juan y Trini- y donde se produce la muerte de su hija que intenta esclarecer la pareja de policías formada por Carlos Bardem y Ruth Díaz, antagonistas que conformo avanza la película intercambian sus puntos de vista y que en el caso de ella utiliza la resolución del caso como un intento de redimir el sentimiento de culpa que tiene por un suceso de su pasado. La preparación de la producción para rodar allí no ha sido fácil pero según Paco Cabezas, ha habido dos claves que le han abierto las puertas: “Que yo también soy de barrio, de Rochelambert, y decir que he rodado con Nicolas Cage”, bromea. El equipo -la película está coproducida por La Claqueta y Sony con Apache- contactó con el Comisionado del Polígono Sur y con los patriarcas de las principales familias gitanas del barrio, además de implicar a los vecinos que aparecen como extras. El miércoles rodaron allí una de las escenas cumbre de la cinta y el elenco dice haberse sentido muy arropado. Con Natalia de Molina, las mujeres del barrio “empatizaban” rápidamente como la sufridora madre que pierde a su hija. “Actuar delante de ellos ha sido una experiencia, terminar la escena y que todo el mundo se ponga a aplaudir”, añade la actriz malagueña. Casas lo corrobora: “Es una experiencia única, yo no he hecho teatro, no me he subido a un escenario en mi vida, imagino que esa es la sensación”. Por cierto, que el actor gallego ya avisa de que ha “intentado imitar el acento andaluz lo mejor posible pero ya sé que me van a dan por todos lados, porque haga lo que haga me van a dar”. Para prepararse, vio unos documentales de las 3.000 que el director le pasó y también le ayudó un joven del barrio, “David, que le llaman el torero”.

Casas valora que Paco Cabezas le llamara para su segunda película en España tras “Carne de neón”, con la que reconoce que despegó su carrera cinematográfica, y alaba que pese a los diez años transcurridos en los que el director ha trabajado en Hollywood “sigue siendo el mismo Paco, esa frescura que es lo que tienen los grandes directores”.

El propio Cabezas reconoce que “estaba un poco cansado de rodar acción” en Estados Unidos y necesitaba volver a “conectar con el niño pequeño que quería hacer cine”. Pese a ser un thriller, “Adiós” es “un viaje de la oscuridad hacia la luz, a la redención” porque “yo no creo en malos y buenos sino que cada persona hace las cosas por algo”. Además, confiesa entre bromas que “esta película la he hecho para mi padre, que siempre me decía que tenía que hacer una película con flamenco y de barrio”. De momento sale el mural dedicado a Camarón en las 3.000 y está intentando incluir uno de sus fandangos cuya letra le inspiró al hablar de “dos corazones” puestos “en una balanza, el uno pidiendo justicia y el otro pidiendo venganza” (que este jueves se arrancó a cantar ante la prensa).

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