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Mudo Vázquez ejerce de ‘9’

Dos goles del argentino resuelven el partido ante el Dudelange (3-0) y dejan al Sevilla, con un pleno de nueve puntos, al borde de la clasificación matemática para la siguiente ronda

Dos goles del argentino resuelven el partido ante el Dudelange y dejan al Sevilla, con un pleno de nueve puntos, al borde de la clasificación matemática para la siguiente ronda

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El Sevilla sumó, sin gloria alguna, su tercera victoria consecutiva en la Liga Europa y casi se ha garantizado ya el pase a la siguiente ronda. Aunque resistió con el tanteo virgen hasta el descanso, el Dudelange luxemburgués cumplió con las previsiones que lo anunciaban como un adversario tierno que bastante tiene con disputar la fase de grupos de la Liga Europa. Franco Vázquez, autor de un doblete, y Munir fueron los goleadores.

Es imposible estar en una habitación con un elefante y actuar como si no se viese al animal. Y es de tamaño paquidérmico, o mayor, el problema que tiene el Sevilla con el gol. Un problema tan inmenso es la falta de puntería, o sea, que compromete incluso duelos tan sencillos como el que plantearon estos luxemburgueses a los que, por una vez, no se injuria si se los califica de «grupo de amigos», pues la estructura casi amateur del fútbol del Gran Ducada hace que muchos de sus jugadores compaginen la alta competición con otro empleo. Fue prometedor el arranque de los sevillistas, como el de otras comparecencias caseras, pero no acertó a embocar el gol que ampliamente mereció -es un decir, no se merece nada cuando se fallan remates francos- y ello permitió que el rival creciese hasta terminar la primera mitad cómodo en su parcela y su ariete, Sinani, hecho un brazo de mar que amenazaba con ahogar a Bono con el remate cruzado que ensayó en el minuto 40.

La colección de ocasiones marradas por el Sevilla en la primera media hora fue ingente y afectó a Escudero, que chutó al travesaño, a Vázquez, impreciso en tres cabezazos francos, y, sobre todo, al esperado Munas Dabbur, recibido como un mesías y que a los diez minutos ya había desperdiciado un remate solo en el área chica que tiró alto y un mano a mano que le ganó el portero Joubert.

La zozobra terminó en la primera llegada de la segunda parte, cuando el Mudo cabeceó a la red un estupendo centro de Óliver. Era cuestión de tiempo, pero e cerrojo no saltará ante rivales de más peso. El propio Vázquez y Munir continuaron el carrusel de oportunidades mandadas al limbo frente a un rival sin fuerzas ya para defender siquiera. Ambos se resarcieron dentro del cuarto de hora final para poner un marcador más acorde con las diferencias entre los contendientes. El argentino al cazar un rebote de Joubert y el madrileño, desde el punto de penalti, en una acción de ariete puro.

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