Opinión

Poseído por la pereza

Me decido por repasar unas estanterías donde guardo periódicos, revistas, catálogos de exposiciones y espectáculos que en un momento pensé que era imprescindibles mantenerlos como fuentes de información. Todos los años saco de las listas de imprescindibles una buena cantidad de la colección por dos razones: la primera, que ya no tengo espacio; la segunda, que cuando empiezo a ojear, la necesidad de espacio me hace ver que tampoco el material era tan especial. Por ejemplo, leía en una portada «Pantoja ha sido chantajeada». El motivo es que los desalmados poseían unas fotos comprometidas. Pasados más de 20 años, leo que hace pocos días saltaba la noticia de que dos empleadas de Cantora habían sustraídos objetos de la cantante, además de realizar una labor de topos divulgando intimidades de la artista. Con los diluvios que le han caído encima a Isabel en los últimos años, pocas cosas le pueden comprometer. La historia de Ortega Cano y su hijo aparecía en otra publicación de hace una década. El problema persiste. En estas Navidades aparecía el torero con su familia, salvo su hijo que sigue internado en un centro de rehabilitación. Tremendo problema que afecta a tantos padres. Todos hacen lo imposible por sacar adelante a los hijos. La gran diferencia es que los anónimos tendrán la oportunidad de enderezar el rumbo de sus hijos a puerta cerrada y el torero lo tiene que hacer con millones de curiosos y sirviendo de carnaza en muchos medios. Pero hay que solazarse en otros asuntos más gozosos. Los toreros siempre han resultado muy atractivos. Hay muchos estudios que afirman que muchas mujeres de distintas partes del mundo tienen como deseo mantener relaciones con un torero. Esta fijación resulta lógica. Los matadores son hombres jóvenes, con buenas figuras y añadámosle el componente erótico que todo uniforme tiene, un traje de luces ajustadísimo de vivos colores, lo que acentúa más el interés. Esto viene a cuenta de un reportaje de 2010 que Mario Testino hacía a Cayetano Rivera, con fuertes dosis de erotismo. En las revistas de esta semana aparecen varias fotos de Cayetano con su pequeño viendo la cabalgata de los Reyes hecho todo un padrazo. La vida sigue, casi, igual.

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