«Susanismo, año I»

No fue un discurso que vaya a pasar a los anales. En una pagana propensión al rito, fue la celebración oficial del «Susanismo» ante –datos oficiales– 8.000 militantes llegados de todos los rincones de Andalucía en una flota de unos 180 autobuses y microbuses tras semanas de presión a las bases para rebosar el aforo del Auditorio de Fibes y a mayor gloria de la presidenta, con el 28 de Febrero como excusa. Decibelios, emoción, la dosis típica de cinismo, amenidad y un aperitivo a la salida. El fondo estaba en la forma.

En la mañana de este 23F nadie mencionó el histórico «se sienten» del 81. Susana Díaz es la líder indiscutible del PSOE-A. Con el pretexto del 28F, ésa era la verdadera celebración. El mitin que la líder de los socialistas ha imaginado toda la vida. En su ciudad, con su gente, sin que faltara la clásica imagen del líder con niño en una organización medida al detalle y con los mensajes menos correctos políticamente a cargo de ciudadanos anónimos y con el periodista Agustín Martínez como presentador.

Susana Díaz repartió más abrazos desde que entró en Fibes que Griñán, más tendente a la misantropía, durante todo su mandato. Puede que fuera el día más feliz de la presidenta andaluza, escoltada en una cadena humana por Micaela Navarro, presidenta del PSOE-A, y otros compañeros del aparato para poder avanzar en el Auditorio de Fibes –paradojas del destino, herencia de Alfredo Sánchez Monteseirín, el ex alcalde de Sevilla que cayó con un teletipo de Griñán con Susana Díaz entre las autoras intelectuales de su ostracismo– y las salas anexas repletas de militantes. La autocrítica sobre Andalucía la dejaron para mejor ocasión en el PSOE. A lo más que llegó la presidenta es a comentar que «hay cosas en las que hay que mejorar». Y poco más. Una jornada con filtro de Instagram. El «Susanismo» ya tiene su mitin, igual que Felipe González y Alfonso Guerra tenían el velódromo de Dos Hermanas. El día menos pensado, Susana Díaz romperá con una foto de la tortilla. «Lo más difícil cuando se tiene hambre es comer despacio», decía Curro Romero.

Susana Díaz arrancó el mitin a las 13:10 –el acto comenzó a las 12:05– recordando a Antonio Machado, igual que los videos previos ponían el foco en el arte y la capacidad de los andaluces sin mencionar los claroscuros de «charanga y pandereta».

«Que nunca un español tenga que morir fuera de su tierra si no lo desea». Díaz respondió a las peticiones por vídeo de los andaluces. «No hay derecho a que Andalucía esté descorazonada». «No voy a ser una presidenta de despacho, me critican porque me muevo mucho, levantando la voz y diciendo lo que es bueno para Andalucía en todos los rincones. Ni un paso atrás». Y arengó por un 28F «no festivo» sino «reivindicativo». «Queremos una Andalucía mejor, con más igualdad y empleo. El 28F fue una lección a la derecha de la igualdad de todos los ciudadanos». Ahora, dijo, «estamos demostrando de nuevo que otra política es posible, que lo primero son las personas. Eso estamos haciendo en Andalucía. El empleo es la prioridad. No el PSOE, no la Junta. El empleo le da dignidad a las personas», sostuvo. «Les molesta la apuesta de las empresas por Andalucía», indicó, en alusión a las reuniones con grandes empresarios como Emilio Botín, del Banco Santander, César Alierta, de Telefónica, o –en la jornada de hoy–, Isidro Fainé, de CaixaBank, con el que suscribirá un convenio para colaborar en el desarrollo de la obra social de esta entidad bancaria en Andalucía y el impulso del empleo juvenil, según informaron fuentes del Ejecutivo andaluz.

«Vamos a abrir las minas, apostamos por una construcción sostenible, porque son cientos de miles de trabajadores, pero no vamos a permitir que se vuelva al pelotazo», momento en el que citó el conflicto de La Almoraima. «No lo voy a permitir», defendió. Tras ello, la presidenta de la Junta y líder del PSOE-A enarboló la «bandera de la igualdad, el empleo de manera inmediata y la educación y la sanidad». «La salud es un derecho. Cuadraremos las cuentas. La sanidad ni se toca ni se privatiza». Susana Díaz reivindicó una política «transparente, limpia, rindiendo cuentas», diciendo «no a los que vienen a aprovecharse de lo que es de todos». «Tenemos la responsabilidad de cambiar las cosas. Errores que corregir». Hasta ahí, la autocrítica; para pasar a abordar «una reforma laboral injusta» y que «a las mujeres nos quieren quitar los derechos 34 años después». «Sabían lo que querían hacer», criticó Susana Díaz en referencia al Gobierno central del PP. «Les molesta cuando cumplimos el objetivo de déficit y nos asfixian, quitando las ayudas de la PAC a los agricultores cuando levantamos la voz». «Nos asfixian», reiteró, recordando que «a los socialistas no nos van a quitar la bandera de la unidad de España, menos los que les gustan las cuentas en Suiza. Es nuestra tierra y la amamos». La líder del PSOE-A defendió el «papel esencial» el 28 de febrero de 1980 cuando «garantizó la igualdad» en el acceso a la autonomía plena y el actual, «cuando está en riesgo el proyecto común» de una España en la que «todos nos sintamos iguales». «Andalucía vuelve a tener un papel fundamental y va a defender una España solidaria, incluyente, donde se apoye al que más lo necesita; generosa, donde unos pueblos se apoyen los unos a los otros», señaló.

«Ganar las elecciones»

«Vamos a ganar las próximas elecciones en Andalucía y vamos a ganar bien, pero la prioridad es combatir el desempleo. Que hablen de elecciones esos otros que se dedican a las guerrillas. Lo que me preocupa es que hay pensionistas comprando para varias casas porque tienen varios hijos en paro. Eso es lo que me quita el sueño, no las elecciones. No hay que tener miedo a reconocer que hay cosas que no las hemos hecho bien cuando alguien nos lo recrimine por la calle. Lo hacen porque nos están esperando. Y tenemos que defenderlos. Los que atacan a Andalucía hacen daño a la tierra que amamos», manifestó. Para concluir con la que pasa por la mayor evidencia de la jornada en base a la capacidad de convocatoria: «El partido está como nunca, con fuerza, coraje y ganas». 13:36: el Coro Lírico de Andalucía y Arcángel cantaban el himno de Andalucía. «Susanismo, año I».