Europa

«Europa se muere porque ha pasado a ser moralmente irrelevante»

Gabriel Ángel Rodríguez, administrador de la Diócesis de Osma-Soria, llama a defender «lo que somos y lo que nos ha permitido llegar hasta aquí»

El adminstrador diocesano de la Diócesis de Osma-Soria
El adminstrador diocesano de la Diócesis de Osma-Soria

Gabriel Ángel Rodríguez, administrador de la Diócesis de Osma-Soria, llama a defender «lo que somos y lo que nos ha permitido llegar hasta aquí»

La muerte de Europa es un tema recurrente en los últimos años en el ámbito periodístico. Los últimos problemas a los que se está enfrentando la Europa de la Unión, como la salida del Reino Unido de ella o, especialmente, la lucha contra el terrorismo islámico y la crisis de los refugiados, a los que hay que sumar una economía complaciente, una demografía estancada y una ausencia de valore morales entre los jóvenes, cada vez más alejados de sus raíces cristianas, ha abierto un serio debate en la sociedad acerca del comportamiento y actitud de los europeos ante estos desafíos económicos, sociales y, sobre todo, morales y religiosos.

Desde la Iglesia también se ven estos fenómenos con preocupación y algunos de sus miembros no dudan en alzar la voz para denunciar estos hechos con contundencia y advertir de las consecuencias que puede acarrear este comportamiento en el futuro. Uno de estos pastores es el administrador diocesano de la Diócesis de Osma-Soria, Gabriel Ángel Rodríguez, máximo responsable de esta diócesis desde que el pasado mes de mayo se quedara vacante tras la marcha del obispo Gerardo Melgar.

En su carta pastoral de este domingo, titulada «¿La muerte de Europa?» el administrador de Osma-Soria tiene claro que el problema del viejo continente es que ha pasado a ser moralmente irrelevante. «Europa se muere porque no solo no defiende nada que valga la pena sino que defiende cosas triviales, y aún eso lo hace de forma superficial, como con desgana», advierte.

En la misiva, Gabriel Ángel Rodríguez asegura que los europeos creen en la paz, en el medio ambiente, en el placer y en el progreso, algo que, en su opinión, «es muy bonito, pero secundario», y advierte de que ya no creen en todos aquellos valores, como son la religión y la cultura judeocristiana, que han hecho posible a lo largo de la historia su forma de vida actual. «Después de haber eliminado sus propias raíces, los europeos ahora se preguntan por qué su casa se está desmoronando», apunta el administrador diocesano de Osma-Soria, quien echa en falta una mayor defensa de lo propio, del sacrificio o del valor de la oración para tener una visión trascendente de la vida. Pero esta visión decadente de Europa tiene su extensión también en España.

Al respecto, Gabriel Ángel Rodríguez escribe en su carta pastoral que los españoles han sustituido la preminencia de la razón por los espasmos emocionales, y lamenta que todos aquellos que deben velar por el bien común en los ámbitos ejecutivo, legislativo y judicial no muevan un solo dedo a la hora de mejorar «leyes injustas por temor a ser tachados de retrógrados». Además, recuerda que Europa es una gran civilización y por ello llama a la sociedad actual a defender lo que somos y lo que nos ha permitido llegar hasta aquí, y a no disolver los valores y nuestras raíces al entrar en contacto con quienes vienen desde otras latitudes.