Castilla y León

Fernández Mañueco saca músculo con el valorado Estado del Bienestar

El candidato popular se muestra mucho más agresivo y contundente ante un Luis Tudanca prudente, mientras Igea y Fernández suben enteros

El segundo debate electoral de esta campaña resultaba más entretenido que el primero. Mucho más fresco y dinámico, y con los cuatro principales candidatos a presidir la Junta de Castilla y León también más cómodos en sus atriles, menos nerviosos y sueltos que la semana pasada, también más irónicos y mordaces e incluso cómicos en algunas de sus intervenciones. Fueron casi dos horas de discusión entre todos ellos en las que se trataron temas importantes. Seguramente los que más interesan a los ciudadanos, puesto que se habló de Sanidad, muy polarizada en esta legislatura que termina, pero también de Educación, Servicios Sociales e Infraestructuras.

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Se hablaba de los posibles pactos poselectorales al final del debate ante las perspectivas de fragmentación del voto que existen, aunque no se resolvía nada a pesar de las expectativas que se había creado en los días previos.

Para LA RAZÓN, el ganador del debate ha sido Alfonso Fernández Mañueco. Mucho mejor y más creíble esta vez que hace siete días. El candidato del PP sacaba músculo como partido del Gobierno aprovechando para ello los buenos datos que ofrece el Estado del Bienestar del que se disfruta en esta Comunidad, tan ensalzado en toda España.

Fernández Mañueco no lo pensaba e iba al ataque desde el primer momento. Estuvo muy agresivo y contundente en sus intervenciones, especialmente hacia el aspirante socialista, Luis Tudanca, a quien recordaba en varias ocasiones que el PSOE puso en serio riesgo el Estado del Bienestar en la etapa de Zapatero, o que en 2010 votara en el Congreso rebajar el salario de los empleados públicos, eliminar el cheque bebé, congelar las pensiones, o recortar más de seis mil millones de euros en infraestructuras. E incluso le afeaba que Tudanca se dignara a debatir sobre Dependencia cuando con ese voto hace nueve años en la Cámara baja se aprobó la congelación también de las ayudas a Dependencia. «Qué tiemblen las personas mayores y dependientes de Castilla y León si el socialista Tudanca es presidente de la Junta», advertía.

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Sanidad

El primero de los bloques del debate era el modelo sanitario. Fernández Mañueco se apoyaba en los informes independientes de médicos y profesionales de toda España que colocan al modelo sanitario de Castilla y León como el tercero mejor de las diecisiete regiones de la España autonómica. También cuando se refería al Observatorio de la Sanidad en el que se revela que nueve de cada diez ciudadanos están satisfechos o muy satisfechos con la atención que reciben. O cuando daba el dato de que la Comunidad es la segunda con menos conciertos privados del país y la que más invierte por persona.

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Luis Tudanca, el más comedido de todos los candidatos, quizás miedoso por no meter la pata y poder perder posibilidades de poder gobernar como así apuntan las encuestas, contraatacaba acusando al PP y la Junta de haber recortado esta legislatura 700 millones de euros en Sanidad, «lo que ha provocado -decía- las mayores protestas ciudadanas de la historia en la Región». Fernández, de Podemos, acusaba al PP de usar la Sanidad como un negocio, de haber dejado la asistencia en los pueblos «como unos zorros», y como solución a la falta de médicos proponía más incentivos, que las plazas de difícil cobertura compute el doble o aumentar las plazas MIR de las 451 actuales a las mil.

Francisco Igea, de Ciudadanos, médico de profesión, aseguraba que el problema de Sanidad parte de una gestión «politizada y caótica», rechazaba que el modelo se esté privatizando, y advertía de que la Atención Primaria «está en peligro de extinción».

Educación

También en este bloque Fernández Mañueco tenía a su favor los datos. Como el informe PISA que coloca a la Comunidad entre los siete sistemas educativos mejores del mundo. «Calidad, equidad y libertad para escoger colegios es nuestra apuesta», aseguraba el candidato popular, quien avanzaba que exigirá al Gobierno de la nación una prueba de acceso a la Universidad (Ebau) única en España.

El socialista Tudanca, por su parte, reprochaba al PP que en los últimos ocho años se hayan perdido mil profesores, que la Comunidad siga teniendo las terceras tasas universitarias más altas del país, que la Universidad esté abandonada y se dedique a investigación un 1,2 por ciento del PIB menos del tres por ciento comprometido; o que haya más alumnos extranjeros estudiando español en Barcelona que en nuestra Comunidad.

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El líder de Podemos acusaba al PP de favorecer la Educación privada en detrimento de la pública así como de no apostar decididamente por la investigación «como elemento de progreso y modelo para atraer talento», y recordaba a Fernández Mañueco que se comprometieron a reducir la interinidad del profesorado al 5 por ciento y se encuentra en el 17 por ciento. Igea, por su parte, afeaba la «autocomplacencia» del PP con el informe PISA, pero le recordaba las altas tasas de repetición; advertía de una FP Dual que no funciona «porque los empresarios no encuentran a jóvenes preparados»; y reclamaba más y mejor financiación y también una evaluación a los docentes. Igea hablaba también de cambiar la forma de enseñar, aseguraba que la Universidad debe convertirse en el motor de desarrollo y progreso pero que para ello necesita financiación y ligarla a los resultados y a la transferencia tecnológica.

Servicios Sociales

El candidato del PP nuevamente aprovechaba este bloque para sacar pecho de la gestión llevada a cabo por el Gobierno Herrera. «Somos los primeros en Servicios Sociales y los que mejor aplicamos la Ley de Dependencia sin listas de espera y los que más cobertura tienen y más empleo creamos», apuntaba Fernández Mañueco, mientras se reafirmaba en su apuesta por la profesionalización de los servicios sociales.

Tudanca destacaba el pedigrí social del PSOE al recordar que fue Zapatero quien puso en marcha la Ley de Dependencia, y echaba en cara al PP que haya recortado el 90 por ciento de las prestaciones a los dependientes. «El PSOE recuperará en el Gobierno la dignidad de estas personas», decía, mientras aseguraba que no cerrarán los centros de educación especial y se comprometía a poner en marcha dos mil plazas públicas en residencias para mayores y dependientes.

En este sentido, Pablo Fernández acusaba al PP de no haber creado en toda la legislatura «ni una sola plaza pública residencial y afeaba a Fernández Mañueco que saque pecho de la gestión de la Junta en esta materia, recordándole el caso de la pequeña Sara, estos días en los juzgados, «donde estos servicios sociales» no llegaron a tiempo, o pidiéndole que hable con los familiares que tenían a sus mayores en la residencia de Babilafuente donde, entre otras cosas, les servían comida en mal estado. Igea acusaba al PP de hacer negocio con la Dependencia y aseguraba que ese modelo residencial que plantea de «recluir a los mayores en lugares donde les van a abandonar» no es el que quiere Ciudadanos.

Infraestructuras

En este bloque, Fernández Mañueco aseguraba que su apuesta el Corredor Atlántico y afeaba al líder socialista que en su programa no incluya nada sobre este tema, y aseguraba que el reto más importante es transformar la sociedad digital en el mundo rural. Tudanca recordaba que con Zapatero hubo en siete años 12.000 millones de inversión en infraestructuras por los 8.000 de Rajoy en ocho, mientras que Pablo Fernández ironizaba con que «le fue más fácil a Ulises llegar a Ítaca que a un ciudadano hoy arribar a Soria», en referencia a la carencia de infraestructuras en esta provincia. Francisco Igea se mostraba más crítico con PP y PSOE por sus promesas incumplidas como la autovía del Duero, «que se empezó en el cerco de Numancia», bromeaba, o cuando mostraba una foto de la variante de Guardo, en Palencia, paralizada, «con millones de euros enterrados en los juzgados», para definir el modelo del PP.

El debate no despeja dudas sobre pactos

Se esperaba con expectación este bloque, máxime cuando Igea llegó a decir la semana pasada que se despejarían dudas en el debate. Pero nada más lejos de la realidad, y eso a pesar de las constantes interpelaciones de Fernández Mañueco y Pablo Fernández a Tudanca e Igea de si pactarán. El primero salía del paso diciendo que lo importante es el voto de la gente, que nunca blanqueará a la extrema derecha, por Vox, y que lo único que parece claro es que el PSOE presidirá la Junta. Igea repreguntaba al PP si eliminará los aforamientos, y al PSOE si se saldrá del trío del hachazo fiscal o de su pacto con los nacionalistas, como requisitos imprescindibles para pactar. Mañueco advertía del acuerdo entre PSOE y Cs: «Traerá crisis, más impuestos, cierre de pueblos y eliminación de servicios públicos».