Jesús Quijano y Juan Carlos Aparicio defienden la política como servicio y entrega

Ambos coinciden, en la UVa, que a lo público le sobra «agresividad» y le falta mucho «humor y humanidad»

Juan Carlos Aparicio y Jesús Quijano con varios alumnos participantes en el coloquio celebrado en Valladolid
Juan Carlos Aparicio y Jesús Quijano con varios alumnos participantes en el coloquio celebrado en Valladolid

La política como buen servicio y entrega a la ciudadanía. Es lo que defendieron el exministro burgales, Juan Carlos Aparicio, y el exsecretario general del PSOE en Castilla y León, Jesús Quijano, durante una charla coloquio celebrada en la Facultad de Comercio de Valladolid, dentro del ciclo «HUMaNOS», que fue moderada por el delegado de LA RAZÓN en esta Comunidad, el periodista, Jesús Fonseca.

Ambos analizaron de manera paralela el estado de la política actual y cuando ellos eran protagonistas y lamentaron la «agresividad» y «crispación» que se vive en estos momentos, muy alejada de las muestras de respeto de las fuerzas políticas de hace unos años.

Aparicio recordó que «antes éramos más responsables, existía confrontación pero había diálogo», y que ahora se ha convertido en «un puro ejercicio de descalificación y de agresividad». Algo que en su opinión, y que también refrendó Quijano, se debe a la entrada en escena de dos grandes frentes a los competidores potentes de antaño.

Es por ello, que Aparicio recomendó más «humor, humildad y humanidad», unas actitudes «que no veo hoy en la clase política». Eso sí, defendió la reacción de la política popular Beatriz Escudero tras la «actitud grosera» del diputado de ERC Gabriel Rufián este pasado martes durante una comisión de investigación en el Congreso.

Por su parte, Quijano recordó la nostalgia de los primeros años de la transición y la foto fija del Congreso de antaño con la de ahora para espetar que esta última, «es mucho más mediocre». «Antes se accedía a la política desde el mundo profesional, había mucho intelectual y la formación fue esencial para sacar adelante mucho de los proyectos de España. Ahora veo que existe un exceso de gente con mucha responsabilidad y muy dependiente de la política y ello genera actitudes muy radicales». Por ello apeló a la responsabilidad de la gente joven y preparada para que luche por sus ideas pero siempre desde el respeto.