Literatura

José Jiménez Lozano anuda su literatura volandera en «7 parlamentos en voz baja»

«No creo que las conferencias sean literatura en sentido estricto», asegura

José Jiménez Lozano, Premio Cervantes 2002
José Jiménez Lozano, Premio Cervantes 2002

Fiel a su máxima como persona y escritor, sin estridencias y casi de puntillas, José Jiménez Lozano ha vuelto a deslizar un libro en los escaparates, «7 parlamentos en voz baja» (Confluencias), una suma de conferencias para estampar negro sobre blanco las palabras volanderas que algún día pronunció.

La voz llana pero cargada de intención teje toda la filosofía de este escritor que, también desde su faceta de articulista y conferenciante, ha denunciado como en toda su obra los desmanes de la modernidad, desnudado sus contradicciones y alertado sobre la deriva de una sociedad obstinada en devorar la cultura que la creó.

«No creo que las conferencias sean literatura en sentido estricto. Pareciera que hoy son simplemente expresiones sociales diversas y, si es que hubiera confusión o algarabía en estos asuntos de géneros como hay en otros, me imagino que no será obligatorio formar parte de ella y se podrá hacer, sin ofender a nadie, lo que uno crea conveniente», ha explicado hoy a la Agencia Efe.

Allí donde le han llamado para «dar una charleta», Jiménez Lozano suele acudir sin calibrar el escenario ni el auditorio que le ha convocado: desde el púlpito de la antigua Universidad de Alcalá para pronunciar el discurso de entrega del Premio «), hasta el Colegio Oficial de Médicos de Valladolid («El enfermo va al médico»). Con discreción, ajeno al ruido mediático, ha hablado para los jóvenes alumnos del instituto que lleva su nombre en Valladolid, para los veteranos estudiantes de la Universidad de la Experiencia, para los inquilinos de un colegio mayor, en la apertura o clausura de un curso académico o para agradecer algún doctorado honorífico como el de la Universidad Francisco de Vitoria («Personajes y lugares en San Manuel Bueno Mártir»).

Insiste en que se trata de pequeñas ‘‘parlas’’ o ‘‘charletas’’ con amigos pero en modo alguno conferencias que hoy «sin ninguna duda, hay miles, más que en el pasado, aunque discursos o conferencias o parlamentos abogaciales, políticos o loas fúnebres - ‘‘orationes’’ todas ellas como las llamaban los latinos- eran en la antigüedad un género literario con frecuencia esplendoroso», pese a lo cual insiste en que no es literatura «en sentido estricto».

A mitad de camino entre el artículo y el ensayo, la conferencia ofrece la distancia adecuada para satisfacer tanto al lector medio como al exigente, y permite recuperar esa literatura de encargo, con frecuencia volandera, a la que no es tan fácil acceder. «El editor manifestó su interés por uno de esos textos y se pensó acompañarlo por otros, y entonces se decidió hacerlo con algunos discursos pronunciados en ocasiones especiales», ha desvelado sobre la petición expresa de la editorial almeriense Confluencias. Como la lluvia fina que empapa sin darse cuenta, la palabra de Jiménez Lozano envuelve desde la sutileza y la belleza, invita al lector a interrogarse a sí mismo a través de historias, relatos y poemas en apariencia sencillos pero que hablan de la historia del hombre, de su medida, de su relación con la naturaleza y las deidades, y de su peso en la sociedad de cada tiempo.