Reabren en Burgos una fábrica de morcillas por el empeño de dos fundaciones sociales

El negocio familiar de «La Paloma» echará a andar en el polígono de Villalonquéjar

El empeño, el esfuerzo y la dedicación de las fundaciones Lesmes y Aida, dedicadas a la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión y discapacitados, han posibilitado la reapertura de una fábrica de morcillas familiar cuya marca, «Morcillas La Paloma», ha sido durante décadas una de las más emblemáticas de este producto. La fábrica se apoyaba con una tienda próxima a la catedral que ya ha sido abierta por las fundaciones, aunque la fábrica no comenzará a producir hasta el mes que viene.

Miguel Santos, gerente de la Fundación Lesmes, explica que la familia que regentaba la tienda y la fábrica dejó su actividad hace un año, pero alguno de sus miembros les está enseñando la manera en que elaboraban las morcillas desde el año 1946. Por su parte, el presidente de la Fundación Aida, Juan Carlos García, señala que en tiempos de crisis «es cuando hay que agudizar el ingenio, y especialmente por las personas con discapacidad que tienen siempre más dificultad para acceder al empleo y más facilidad para perder su puesto de trabajo». De momento, la reapertura de «Morcillas La Paloma» ya está dando trabajo a dos personas en la tienda, aunque esperan contar con seis u ocho más en la fábrica que están montando en el polígono industrial de Villalonquéjar. Sin embargo, más que el volumen de puestos de trabajo, destaca la importancia de la colaboración entre dos fundaciones para un proyecto concreto. Los responsables de las fundaciones tienen buena relación y cuentan con plataformas comunes, pero rara vez unen sus fuerzas en proyectos comunes y es muy atípico que colaboren en una empresa productiva y no de servicios, que es lo más frecuente.

Además, la inversión que han requerido para reabrir esta fábrica no ha sido elevada, de unos 120.000 euros, que han sido aportados por la Caixa, en parte como aportación a un proyecto social y en parte como crédito. Algo que, en opinión de las dos fundaciones, «demuestra que es un proyecto que consideran viable, más allá de que se trate de una empresa social».