Rey defiende traducir los valores cristianos en ideas útiles para transformar la sociedad

El consejero de Educación destaca también que la tolerancia y la libertad religiosa «son el germen de todos los derechos»

Rey conversa con el obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, en los pasillos del Patio Herreriano, lugar de las jornadas
Rey conversa con el obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, en los pasillos del Patio Herreriano, lugar de las jornadas

El consejero de Educación destaca también que la tolerancia y la libertad religiosa «son el germen de todos los derechos».

El consejero de Educación, Fernando Rey, protagonizaba ayer el último día de las Jornadas Católicos y Vida Pública que se han celebrado en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, bajo el auspicio de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).

«Democracia y cristianismo» era el título de la conferencia que impartía el también Catedrático de Derecho Constitucional -presentado por el socio del Centro de la Asociación de Propagandistas en Valladolid, Gonzalo Fernández-, en una sala repleta de representantes de la sociedad civil, política y religiosa.

En su intervención, el consejero de Educación defendía la necesidad de traducir los valores cristianos en «ideas útiles» para transformar la sociedad y mejorar la convivencia. De la misma forma, Fernando Rey apuntaba que la tolerancia y la libertad religiosa son el germen de todos los derechos, y que por ello es importante inculcar estos valores a edades tempranas en los colegios.

También insistía que la democracia «es hija del cristianismo al igual que los derechos individuales de cada persona», y que frente a los males que la están poniendo en peligro, hay que apostar y defender con vehemencia los valores del cristianismo.

Unas jornadas interesantes en las que ha puesto encima de la mesa la importancia del cristianismo en el desarrollo de las sociedades, y en la que también se ha advertido de los peligros que afectan hoy en día a las democracias occidentales, y que están poniendo en peligro la paz y social y la convivencia.

Entre ellos, el populismo simplificador, la corrupción, las desigualdades sociales y económicas alentadas por el egoísmo, la falta de honradez y de transparencia en numerosas actuaciones públicas o la ausencia de solidaridad.

Frente a ello, el consejero de Educación defendía también que la sociedad debe reaccionar con firmeza mediante conductas honradas y siendo responsable a la hora de depositar el voto en las urnas cuando hay elecciones.

Durante estas jornadas se recordaba también la importancia del compromiso cristiano, y especialmente el de los laicos, a los que se animaba a participar activamente en la vida pública para propiciar la concordia y el entendimiento entre todos sus miembros.