CaixaForum explora los tesoros de la dinastía Ming

Una exposición reúne 126 piezas que explican una parte de la historia china

La directora general adjunta de la Fundación Bancaria 'la Caixa' Elisa Durán (c), el subdirector del museo de Nankin, Qizhi Wang (d) y el director del Nomad Exhibitions, Tim Pethick (i) observan la pintura en rollo horizontal "Mujeres ociosas de una dinastía antigua"que mide 13,5 metros de longitud
La directora general adjunta de la Fundación Bancaria 'la Caixa' Elisa Durán (c), el subdirector del museo de Nankin, Qizhi Wang (d) y el director del Nomad Exhibitions, Tim Pethick (i) observan la pintura en rollo horizontal "Mujeres ociosas de una dinastía antigua"que mide 13,5 metros de longitud

En asociación con el Museo de Nankín, el primer gran museo nacional de China, la empresa británica Nomad Exhibitions es la responsable de una gran exposición que hoy abre sus puertas en CaixaForum. Se trata de una aproximación a la historia de la dinastía Ming, que dominó China entre los años 1368 y 1644, todo ello a partir de piezas que se exhiben por primera vez en nuestro país, huyendo de los tópicos que limitan todo esto a un puñado de jarrones.

La dinastía Ming, dirigida por 16 emperadores de la familia Zhu, supuso un cambio en el país asiático, un periodo histórico en el que su población pasó de 65 millones de habitantes a 175. También hubo un crecimiento en las riquezas chinas, además de convertirse para Europa en un muy importante proveedor de artículos de lujo, además de sinónimo de misterio.

«Da Ming» significa «gran resplandor». En este sentido, consideraban que era esencial contar con un gobierno central fuerte, además de unas comunicaciones eficientes y grandes ejércitos. Esta dinastía tampoco dejaba de lado que era necesario recuperar los valores tradicionales chinos de la familia, la educación y la cultura, basados en la jerarquía y la estabilidad social.

En la exposición se destaca tanto los adornos de un incensario de cobre esmaltado, del reinado Jingtai (entre 1449-1457), como se centra en los objetos rituales, parte integral de la vida cortesana, como despliega los 13,5 metros de un rollo sobre la vida de las mujeres de los altos funcionarios, que en su tiempo libre incluso jugaban a una suerte de fútbol.

La muestra se divide en cuatro ámbitos, siendo el primero de ellos el dedicado a lo que ocurría en los palacios y tras las murallas, donde se puede ver el lujo de los objetos de la vida en la corte o la invención de nuevos procedimientos para la producción de porcelana.

En el apartado denominado «Sociedad ideal», central en la exposición, se describe cómo era la sociedad perfecta de la dinastía Ming, basada y ordenada en una jerarquía de cuatro clases: funcionarios, hombres con una educación reglada, campesinos y artesanos y comerciantes.

Las copias de unos exámenes de acceso al funcionariado sirven para explicar la dificultad que suponía obtener un cargo, mientras que diversos objetos resaltan la importancia de las artes de la caligrafía, la poesía y la pintura.

La vida de las mujeres, por otra parte, se regía por las tres obediencias: primero debían obedecer al padre, después al marido y, por último, al hijo, considerando que debían ser las que tenían que sostener la moral en una sociedad cambiante.

También puede conocerse como los Ming se adaptaron a la nueva realidad, de manufactura de productos y comercio.

Dónde: CaixaForum Barcelona.

Cuándo: Hasta el 2 de octubre.