Cárcel para el ladrón del camión de butano por conducción temeraria

Tras pasar por el calabozo, el juez le acusa de delitos de lesiones y hurto de vehículo

El camión robado finalmente se estampó contra la pared tras la persecución policial
El camión robado finalmente se estampó contra la pared tras la persecución policial

Tras pasar la noche en los calabozos de la comisaría de Les Corts de Los Mossos d’Esquadra, el ciudadano sueco Joakim Robin Berggren, de 32 años, ingresó ayer en la cárcel, según dictó el juez.

Tras pasar la noche en los calabozos de la comisaría de Les Corts de Los Mossos d’Esquadra, el ciudadano sueco Joakim Robin Berggren, de 32 años, ingresó ayer en la cárcel, según dictó el juez. Se trata del hombre que robó el martes un camión de butano en la avenida del Paralelo de Barcelona. Bajo el efecto de las drogas, condujo diez minutos hasta la ronda Litoral, a veces en dirección contraria. Las bombinas fueron cayendo y hubo tres heridos leves. Tras siete disparos, estampó el camión contra un muro.

Después de dos noches en la unidad psiquiátrica y otra en comisaría, el arrestado declaró en el juzgado de instrucción 25. Fue el conseller de Interior, Jordi Jané, quien confirmó que se decretó prisión para el detenido. De momento, y quedó confirmado, los los Mossos imputan a Berggren los delitos de atentado a agentes de la autoridad, conducción temeraria, hurto de vehículo, lesiones y daños.

Conductor alterado

A la espera del juicio, desde el primer momento los Mossos y la Guardia Urbana observaron un comportamiento alterado del arrestado. El narcotest que se le practicó confirmó lo que era previsible. Dio positivo por cocaína. El joven llegó el lunes a Barcelona, después de estar en Copenhaguen y en Moscú. Tenía decidido irse ese mismo día a Madrid, pero finalmente se quedó en Barcelona y pasó una noche de fiesta, llena de droga, sexo y alcohol. Se gastó más de 20.000 euros.

Tras pasar horas en discotecas y «after hours», el detenido apareció sobre las 10.00 horas de la mañana en el Paralelo, e intentó robar una moto. No lo consiguió, por lo que fue a por otro objetivo. Tocó un camión de butano con las llaves puestas, y lo hizo. No obstante, pese a ser un vehículo de estas características, y el atentado de Niza, tanto la conselleria de y el Ministerio de Interior rechazaron cualquier hipótesis de un poisble atentado.

Los hechos confirmaron esta tesis. El arrestado llevaba toda una noche consumiendo alcohol y drogas, y simplemente cogió un coche al azar. Una patrulla dio el alto al ver su conducta sospechosa en la plaza de las Drassanes, pero el hombre huyó a toda velocidad, en unos diez minutos tremendos, haciendo caso omiso a numerosos avisos de los agentes policiales, y poniendo en riesgo a numerosas personas cons u conducción temeraria, aunque finalmente ningún transeúnte fue herido de gravedad.

Su periplo terminó en la salida 22 de la ronda Litoral, cuando, tras haber recibido el vehículo varios disparos y haber chocado lateralmente con tres vehículos, chocó con la pared. Falta por ver ahora lo que sentenciará el juicio sobre el ladrón sueco del camión de Barcelona.