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Cáritas Barcelona atiende a un 9% más de hogares y alerta de una “herida social profunda”

El 66% de atendidos son extranjeros, aumentan los que huyen de situaciones de violencia

El 66% de atendidos son extranjeros que huyen de situaciones de violencia

Ha sucedido. La desigualdad social crece. Pese a que la economía se ha reactivado y en mayo el paro registró el mejor dato en este mes de la última década. Los políticos aplauden las buenas noticias. Pero miran hacia otro lado cuando entidades como Cáritas matizan que la precariedad se está instalando en el mundo laboral y que mientras en 2007 los contratos temporales de menos de siete días eran menos del 15% del total, ahora representan más del 27%. El resultado es que un 15,3% de la población es un trabajador pobre.

La Memoria de 2018 que Cáritas Diocesana de Barcelona presentó ayer, coincidiendo con la celebración del Corpus Cristi, destapa el fracaso de las políticas que debían evitar que un tercio de la población a la que la crisis dejó al borde de la exclusión, se quedara en la cuneta de la recuperación. “El ascensor social se ha averiado, la pobreza se hereda y la carga se acumula por la precariedad laboral, la exclusión residencial y una protección social insuficiente de los más vulnerables”, advierte Salvador Busquets, director de Cáritas de Barcelona.

No hay excusa. Cáritas y otras entidades sociales hace años que alertan de que la pobreza se extiende, se intensifica y es más profunda. Los números le avalan. En 2018, la Diócesis de Barcelona atendió un 9% más de hogares, lo que se traduce en un total de 28.080 personas. La responsable de análisis social e incidencia, Míriam Feu, constata que es “una cifra récord”, si no se tienen en cuenta los números de los peores años de la crisis.

El 66% de las personas atendidas es extranjera. Hace apenas dos años, la mayoría eran nacionales, pero en los últimos tiempos han tenido que atender a un alto porcentaje de personas que huyen de situaciones de violencia, de crisis económicas cronificadas y de vulneraciones masivas de los derechos humanos. Muchas no tienen el estatuto de refugiado, España es el país europeo que menos papeles entrega, rechaza el 70% de las demandas. En Cataluña, 100.000 extranjeros viven de manera irregular, pero no tener el estatuto de refugiado “no significa que no huyan de países violentos”, precisa Busquets, que ha escuchado muchas historias, como la de la familia Franco-Bogadi. Tenían una empresa de seguridad industrial en Venezuela, pero al patriarca le diagnosticaron un cáncer de pulmón y la doctora le confesó que no tenían fármacos para tratarlo. Paralelamente, a un sobrino le dispararon un día que salió a correr y quedó en una silla de ruedas. La familia malvendió la empresa y emigró a Barcelona.

Cáritas ha doblado la atención a familias procedentes de América Latina, de países como Honduras, Colombia y Venezuela. El colectivo español sigue siendo el más numeroso, representa el 34% de los atendidos, por delante del marroquí, que se mantiene en segundo lugar por la llegada de menores no acompañados.

Preocupa que el 52% los hogares ya había recibido ayuda antes, porque constata que la precariedad se ha instalado como estilo de vida para muchas familias. Cuatro de cada diez familias atendidas tiene niños. Cáritas alerta de que los hijos de familias pobres tienen el doble de posibilidades de ser un adulto pobre. La entidad atiende ya a terceras generaciones de la misma familia.

Crece el número de familias que no tienen una vivienda digna hasta el 59%. Las familias que realquilan pasan del 23 al 28%; las que viven acogidas en casa de amigos o familiares, del 6 al 9%; las que no tienen techo del 5 al 8%, y las que viven en pisos de entidades sociales del 9 al 9%. La falta de vivienda rompe proyectos de vida y desestabiliza familias.

El parque de pisos sociales de Barcelona sigue siendo ridículo, apenas llega al 2%, muy lejos del 30% de Berlín. “Falta voluntad y colaboración entre administraciones. Sin colaboración no se solventará el problema de la vivienda”, denuncia Busquets. Y ahora que ha acabado un ciclo electoral, hace un llamamiento a construir puentes para dar respuestas.

Aumentan también las personas solas atendidas, que ya constituyen el 45% del total, mientras que las parejas con hijos representan el 24%, las monoparentales un 15%, los parientes que viven juntos un 9% y las parejas sin hijos un 7%, siendo mujeres el 57% del global de atendidos.