El circo se siente maltratado por la futura prohibición de usar animales

Los circos siempre crían sus animales en cautividad, nunca los arrancan del medio natural
Los circos siempre crían sus animales en cautividad, nunca los arrancan del medio natural

Una nueva modificación de la Ley de Protección de los Animales por parte del Parlament –avalada por CIU, ICV, CUP, ERC y PSC- supone la inclusión de un artículo mediante el cual se prohibirá a partir del año próximo a los circos utilizar animales en sus espectáculos con el objetivo de evitar malos tratos y su sufrimiento. De esta manera, Cataluña se convertirá en la primeras comunidad española en legislar sobre este asunto, si bien es cierto que ya hay 99 ayuntamientos catalanes y 133 a nivel estatal que han vetado la instalación de este tipo de circos en su territorio. Barcelona, por ejemplo, ya lo hizo en 2011.

La proposición de ley responde a un compromiso preelectoral adquirido con la asociación animalista Lidera. Su presidente Carlos López comenta que «una vez más, el Parlament vuelve a liderar la lucha en defensa de los derechos de los animales», en alusión a las corridas de toros.

El texto de la proposición de ley señala que «la vida que llevan los animales de los circos se caracteriza por el aislamiento, el castigo, el miedo y la cautividad». «Los actos que los animales son forzados a hacer son antinaturales y para obligarles a comportarse de esta manera totalmente contraria a su naturaleza son sometidos a violentos métodos de adiestramiento», añade.

Afectados indignados

Las reacciones a la proposición de ley por parte de las asociaciones vinculadas a los espectáculos circenses no se hicieron esperar. La Asociación de Profesionales del Circo de Cataluña (Apcc) hizo pública una nota en la que muestra su «sorpresa por la presentación de esta propuesta sin un encuentro previo o debate con el sector», y manifestó su «incomodidad por el hecho de que se vincule tan directamente los animales con el circo como si el circo fuese una garantía de malas prácticas».

La Apcc insiste en que «hay muchas otras actividades y sectores que tratan con animales y que la prohibición discriminada al circo con animales es causa de la debilidad del sector y de la mala publicidad que se deriva». Y, finalmente, con el objetivo de defender el circo, se pone a «disposición de los grupos parlamentarios para establecer un diálogo más profundo sobre el tema, un diálogo en el que se ha de incluir la participación de otros representantes de las artes escénicas que también trabajan con animales y de todos los ámbitos en los que los animales tiene presencia».

Por su parte, la Asociación de Artistas y Amigos de las Artes Circenses también denuncia el trato discriminatorio que está recibiendo el circo. «La gente desconoce lo que pasa en los circos, que cumplen una legislación exhaustiva y están sometidos a continuas inspecciones», señala Vicente Barrios, veterinario que trabaja con muchos circos y zoológicos y miembro de la asociación, quien asegura que «los circos cumplen más y mejor que nadie las leyes».

Cabeza de turco

Pero esta proposición de ley no sólo afecta a los espectáculos circenses que actúan en Cataluña, sino que según profesionales del sector también crea la duda sobre el trato que se le da a los animales en el circo. Por ello, el Circo Americano, por ejemplo, publica en su web fotos de las condiciones y el estado en el que viven sus animales e incluye un apartado dedicado íntegramente a valorar su situación en el circo. Así, desmiente que «sus animales sean arrancados del medio natural».

Lo curioso del tema es que en 2010, un espectáculo circense, «Le Sort du dédans» de la compañía Baró d'Evel, fue galardonado con el Premio Ciudad de Barcelona y el Premio Nacional de Cultura de Cataluña en la categoría de circo precisamente por su actuación con animales, concretamente caballos. Además, Libera, hizo público un vídeo en el que se mostraban las pésimas condiciones en las que se encuentran algunos animales del zoo de Barcelona, del que nadie se queja.

En cualquier caso, los datos facilitados por el Seprona, especialidad de la Guardia Civil que se encarga, entre otras funciones, de llevar a cabo las inspecciones y de hacer que se cumpla la normativa en los circos, revelan que en 2012 llevaron a cabo 53 inspecciones en toda España y como resultado se detectaron 86 infracciones, de las cuales 70 se debieron a negligencias administrativas.