El jefe de los antidisturbios de los Mossos admite fallos en los disparos de las pelotas de goma

El responsable del área de Brigada Móvil de los Mossos d'Esquadra, Marc Caparrós, admitió ayer ante el juez fallos en la comunicación entre los responsables de las distintas unidades de antidisturbios y en el control de las pelotas de goma que utilizan. Caparrós declaró como testigo ante el magistrado que investiga el caso de Esther Quintana, la mujer que asegura que perdió un ojo por el disparo de una pelota de goma cuando se retiraba de la manifestación por la huelga general del pasado 14 de noviembre.

Caparrós, que declaró a petición de la abogada de Quintana, reconoció que «podría ser mejorable el control de los proyectiles que disparan las unidades antidisturbios», por lo que explicó que la conselleria de Interior prepara una modificación de los protocolos que obligue a numerar las pelotas de goma, de forma que se pueda determinar quién las dispara. Ese es uno de los cambios en estas actuaciones que Interior se planteó a principios de este año, junto a la instalación de GPS en las escopetas para disponer de su numeración exacta y la colocación de cámaras en los cascos.

Los agentes imputados por el caso Quintana afirmaron en su día que estaban seguros de que su furgón no había disparado ni una pelota de goma porque, una vez se replegó la unidad terminados los disturbios, se recontaron los proyectiles y su número coincidía con el de la cantidad anotada al inicio. Aparte de la versión de los agentes, el juez no dispone de ningún otro elemento técnico que pruebe que la pelota de goma que hirió a Quintana no procedía del fusil que llevaba el escopetero imputado.