El Lejano Oeste llega a Sant Feliu de Guíxols

El Espai Carmen Thyssen acoge una muestra con obras dedicadas al Far West

La baronesa Carmen Thyssen, posa junto a la obra de Charles Winar de 1856 «En busca del rastro».
La baronesa Carmen Thyssen, posa junto a la obra de Charles Winar de 1856 «En busca del rastro».

Si hasta ahora El Espai Carmen Thyssen de Sant Feliu de Guíxols había contado con exposiciones con una variedad ecléctica de autores –desde grandes maestros europeos a firmas de peso locales–, la tradicional muestra que se inaugura cada verano este año se centra en una temática aparentemente insólita para nuestros museos y con autores que apenas han podido verse por estos parajes. Indios, vaqueros, caballos y demás iconos del Lejano Oeste son los protagonistas de una exposición con pinturas y esculturas del siglo XIX, además de objetos originales que permiten conocer como era la vida de los indios durante esta etapa de la historia estadounidense mitificada por el séptimo arte.

A lo largo del XIX, los artistas norteamericanos no ocultaron su simpatía por la vida en los territorios del Oeste. El objetivo era poder plasmar cómo era la vida y la cultura en aquella zona. Para ello el comisario de la muestra, Miguel Ángel Blanco, ha contado con piezas firmadas por Karl Bodmer, George Catlin, Henry Lewis, Albert Bierstadt, Charles Wimar o Frederick Remington. Todo ello se estructura en ocho ámbitos.

El primero de ellos nos permite conocer cómo fue la exploración del nuevo mundo, cuando desde Florida y Nuevo México, las expediciones españolas trataron de localizar riquezas, además de iniciarse la expansión de las colonias británicas, todo ello con la búsqueda de un nuevo Edén como principal reto.

En el segundo de los espacios se hace evidente la huella del Romanticismo en la manera de plasmar paisajes, como demuestran los pintores de la Escuela de Río Hudson, que se trasladará progresivamente hacia el Oeste continuando la fórmula establecida por Albert Bierstadt.

La vida cotidiana de los indios fue otro de los temas de los pintores presentes en la exposición, algo que hicieron viajando por el Oeste George Catlin y Karl Bodmer durante la segunda mitad del XIX. Vaqueros y soldados tampoco se escaparon del objetivo de los pinceles de autores tan populares como Charles M. Russell y William T. Ranney.

Una de las secciones de la muestra está centrada en la figura gigante del paisajista, Karl Bodmer, quien acompañó al alemán Maximilian zu Wied-Neuwied en un viaje de investigación antropológica a lo largo del Missouri. Los dibujos de Bodmer, detallando características raciales, vestimentas, utensilios y rituales, fueron la base del libro «Viajes en el interior de Norte-américa».

Existe en Sant Feliu de Guíxols otro ámbito sobre este mismo autor, de nuevo con Maximilian como compañero. Fue entre 1833 y 1834 que los convivieron con los hidatsa y sobre todo con los mandan, una tribu tradicionalmente pacífica. Sus dibujos nos ayudan a introducirnos en esa cultura.

Frederic Remington es otro de los grandes nombres propios de la muestra. Con su obra pictórica, prácticamente siempre protagonizada por un cowboy y un soldado de artillería, puso las bases de todo lo que después convertiría en celuloide John Ford.

La retrospectiva aterriza procedente del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, entre noviembre de 2015 y febrero de 2016, aunque se ha adaptado en este caso al Espacio Carmen Thyssen de Sant Feliu de Guíxols.

Por otra parte, tanto Carmen Thyssen como Carles Motas, alcalde de Sant Feliu de Guíxols, aseguraron ayer en la presentación que se están realizando «grandes pasos para el futuro museo permanente en la ciudad», y que será una parte del triángulo de centros Thyssen junto con los de Málaga y Madrid.